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11 min de lecturaPor , responsable de Atention

Estafas a Personas Mayores: Cómo Protegerlas

Estafas telefónicas, falsos técnicos en la puerta y fraudes online: cómo funcionan, señales de alarma y qué hacer para proteger a tus padres mayores.

Suena el teléfono en casa de tu madre. Una voz seria, profesional, le dice que llama del hospital: su hijo ha tenido un accidente grave, hay que operar de urgencia y hace falta dinero ahora mismo. No le dejan colgar. No le dejan pensar. Le piden que reúna el efectivo y las joyas que tenga en casa, que alguien pasará a recogerlo en media hora. Y tu madre, que jamás caería en una estafa "de esas de internet", lo hace. Porque cualquier madre lo haría.

Esta modalidad, que la Policía Nacional bautizó como urgencia hospitalaria —una variante del clásico timo del "familiar en apuros"—, es solo una de las muchas que hoy se dirigen específicamente a personas mayores. Con 13 años acompañando familias en Sabadell y el Vallès, hemos visto cómo el daño rara vez es solo económico: después vienen la vergüenza, el silencio, el miedo a coger el teléfono y una pérdida de confianza que a veces no se recupera.

La buena noticia es que casi todas estas estafas se apoyan en los mismos tres mecanismos —urgencia, autoridad y aislamiento— y se desactivan con reglas muy sencillas. Esta guía las recorre por las tres puertas de entrada: el teléfono, la puerta de casa e internet.

Por qué los estafadores eligen a las personas mayores

No es casualidad ni "torpeza" de nuestros padres. Es un objetivo elegido con criterio: suelen tener ahorros disponibles y efectivo en casa, viven solas muchas horas al día, pertenecen a una generación que fue educada para confiar en la autoridad y en la palabra dada, y a menudo no tienen a nadie a mano con quien contrastar una llamada rara en el momento exacto en que se produce. La soledad no es solo un problema emocional: es el factor que convierte una llamada absurda en una llamada creíble.

El volumen es enorme. Según el informe sobre cibercriminalidad del Ministerio del Interior publicado en julio de 2026, en 2025 se registraron en España 488.426 ciberdelitos —un 5,1 % más que el año anterior y ya cerca del 20 % de toda la criminalidad—, de los cuales nueve de cada diez fueron fraudes o estafas informáticas (429.677 casos). El número de víctimas identificadas superó las 383.000, un 9,3 % más que en 2024, y Cataluña fue la segunda comunidad con más ciberdelitos registrados, con 73.400. Y esas cifras solo recogen la parte digital: el falso técnico del gas que se presenta en el rellano no aparece en ninguna estadística de ciberdelincuencia.

Puerta 1: el teléfono (la más peligrosa)

El teléfono fijo o el móvil siguen siendo la vía preferida, porque permiten crear urgencia emocional en segundos y porque la víctima no tiene forma fácil de verificar quién habla. Estas son las modalidades que más se están viendo:

El familiar en apuros (o la "urgencia hospitalaria"). Llaman desde número oculto haciéndose pasar por un hijo, un nieto o por personal sanitario. Hay un accidente, una detención, una deuda urgente. Piden efectivo, joyas o una transferencia inmediata, y mantienen la conversación abierta durante mucho tiempo con un objetivo muy concreto: que la víctima no cuelgue ni llame a nadie para comprobarlo. La Policía Nacional insiste en un mensaje clave: ningún centro sanitario pide dinero por teléfono. Ante la mínima sospecha, colgar, verificar con la familia y llamar al 091.

El falso empleado del banco. Avisan de un cargo sospechoso, de una cuenta bloqueada o de una "operación de seguridad" que hay que autorizar. Pueden pedir el PIN, las claves, el código que llega por SMS o directamente que se haga una transferencia a una "cuenta segura". Ninguna entidad hace nada de esto por teléfono.

El falso servicio de teleasistencia o de la compañía de luz, gas o agua. Los Mossos d'Esquadra han alertado de llamadas a personas mayores y dependientes en las que se les decía que el funcionamiento del servicio de teleasistencia había cambiado y que debían abonar una cantidad si no querían perderlo, o que había que "revisar el botón de alerta". La misma mecánica se usa con las compañías de suministros: una supuesta devolución, un cambio de tarifa, un recibo pendiente… y siempre datos bancarios de por medio.

La contramedida es una sola frase, repetida hasta que se convierta en reflejo: "cuelga y llama tú". Tu familiar no tiene que ser detective ni tiene que ser educado con quien le presiona. Colgar no es una grosería: es la medida de seguridad. Después, se llama al número oficial que aparece en la factura, en la tarjeta o en la libreta —nunca al que ha facilitado la persona que llamó.

Puerta 2: la puerta de casa

Es la que más asusta a las familias, y con razón: aquí el estafador entra físicamente en el domicilio. El patrón más repetido es el del falso técnico: revisión del gas, de la caldera, del aire acondicionado, del contador de la luz o, en la variante más reciente que investiga la Policía Nacional, del "agua turbia". Suelen ir dos personas: una entretiene a la persona mayor comprobando una instalación en una habitación mientras la otra registra el resto de la casa buscando efectivo y joyas. A veces, además, cobran una revisión que nunca se ha hecho.

La regla de oro que repite la Policía Nacional es tan simple como difícil de mantener en la práctica: sin cita previa, no se abre la puerta, por muy bien vestido y muy identificado que parezca quien llama. Las inspecciones y revisiones legítimas se avisan antes por carta o por una llamada oficial. Junto a esa regla, cuatro medidas concretas:

  • Comprobar la acreditación y llamar a la compañía usando el teléfono que figura en la factura, no el que ofrece el visitante, con la puerta cerrada mientras se verifica
  • No dar datos personales, bancarios ni información sobre las medidas de seguridad o las rutinas de la casa a nadie que se presente sin aviso
  • No guardar grandes cantidades de efectivo ni joyas en el domicilio
  • Instalar mirilla amplia o digital, cadena de seguridad y, si es posible, un timbre con cámara

Ojo también con quien dice venir "de parte del ayuntamiento", de servicios sociales o de una supuesta empresa de ayuda a domicilio para hacer una "valoración gratuita". Ningún servicio público se presenta sin cita y sin documentación previa. Si tu familiar está tramitando una ayuda real —por ejemplo, una valoración de la Ley de Dependencia—, la visita se comunica antes por escrito y siempre se puede confirmar por los canales oficiales.

Puerta 3: internet y el móvil

Cada vez más personas mayores usan WhatsApp, banca online y correo electrónico, y los fraudes se han adaptado a ello. Los más frecuentes:

Phishing y smishing. Correos o SMS que imitan al banco, a Correos, a la Seguridad Social o a Hacienda, con un enlace y un mensaje alarmante: cuenta bloqueada, paquete retenido, devolución pendiente. El enlace lleva a una web clonada que captura las claves. Norma para casa: ningún enlace recibido por SMS o correo se pulsa nunca; se entra siempre escribiendo la dirección o desde la app oficial.

Falso soporte técnico y acceso remoto. Llaman o aparece un aviso en la pantalla diciendo que el ordenador está infectado, y piden instalar una aplicación para "arreglarlo". Esa app da control total del dispositivo al estafador, incluida la banca online. Nunca se instala nada que pida un desconocido, y nunca se comparte pantalla con nadie que haya llamado sin previo aviso.

Premios, subvenciones y chollos que no existen. Falsos sorteos, falsas ayudas "para mayores de 65", tiendas online con precios imposibles. Todo lo que exija pagar por adelantado para recibir algo es sospechoso por definición.

Y una advertencia sobre la que las autoridades ya alertan: la clonación de voz mediante inteligencia artificial está haciendo que el timo del nieto o del hijo en apuros sea muy difícil de detectar, porque la voz suena realmente como la de la persona. La defensa es sencilla y funciona: acordar en familia una palabra o pregunta de seguridad que solo vosotros conocéis, y usarla siempre que alguien pida dinero por teléfono.

¿Tu padre o tu madre pasa muchas horas solo en casa?

La soledad es lo que convierte una llamada absurda en una llamada creíble, y lo que hace que alguien abra la puerta a un desconocido. Cuéntanos su situación: en 15 minutos te orientamos sobre qué tipo de acompañamiento tiene sentido, desde unas horas al día hasta una presencia continuada.

Llamar — +34 669 02 32 79

Señales de que tu familiar ya ha sido víctima (aunque no te lo cuente)

Muchas estafas no se descubren por una confesión, sino por indicios. La vergüenza y el miedo a que la familia "decida por ella" hacen que muchas personas mayores callen. Vigila estas señales:

  • Retiradas de efectivo inusuales, transferencias que no sabe explicar o cargos pequeños y repetidos de empresas desconocidas
  • Nerviosismo o secretismo cuando suena el teléfono, o llamadas que interrumpe cuando entras en la habitación
  • Correspondencia de premios, sorteos, loterías extranjeras o "inversiones" con alta rentabilidad
  • Joyas, dinero o objetos de valor que ya no están en su sitio
  • Paquetes o suscripciones que no recuerda haber pedido
  • Aplicaciones nuevas en el móvil o el ordenador que no sabe qué son
  • Un "nuevo amigo" telefónico muy insistente, o visitas de alguien que la familia no conoce

Si ya ha ocurrido: qué hacer, por orden

1. Llama al banco de inmediato. Bloquea tarjetas y claves y comunica por escrito que se trata de una operación no autorizada. La normativa de servicios de pago (Real Decreto-ley 19/2018, que traspone la directiva PSD2) permite comunicarlo hasta 13 meses después del cargo y obliga a la entidad a devolver el importe salvo que acredite fraude del titular o negligencia grave. Si el banco se niega, se reclama primero a su servicio de atención al cliente y después al Banco de España o por vía judicial.

2. Denuncia cuanto antes. Ante los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional (091) o la Guardia Civil (062). Los Mossos permiten pedir cita previa online para denuncias no urgentes; el 112 es para emergencias en curso. La denuncia no es un trámite decorativo: es lo que permite investigar, reclamar al banco y, en algunos casos, recuperar el dinero.

3. Llama al 017 si el origen fue digital. El INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) tiene una línea de ayuda gratuita y confidencial, el 017, atendida todos los días del año de 8:00 a 23:00, también disponible por WhatsApp (900 116 117) y Telegram. Te orientan paso a paso sobre qué hacer con el dispositivo, las cuentas y las contraseñas.

4. Guarda todas las pruebas. Capturas de pantalla, SMS, correos, números de teléfono, fechas y horas, resguardos del cajero, extractos bancarios.

5. Y lo más importante: no la culpes. "¿Cómo se te ha ocurrido?" es la frase que garantiza que la próxima vez no te lo cuente. Estas estafas están diseñadas por profesionales que trabajan con presión emocional; caer no es un signo de torpeza. Si tu familiar siente que puede contarlo sin ser juzgado ni perder autonomía, tendrás la información a tiempo la próxima vez.

Cómo hablar del tema sin infantilizar

Un discurso largo sobre ciberseguridad no sirve de nada. Tres reglas cortas, repetidas y escritas en un papel junto al teléfono funcionan mucho mejor:

  • "Si me piden dinero por teléfono, cuelgo y llamo a mi hija."
  • "Si no tengo cita, no abro la puerta."
  • "Mi banco nunca me pide claves."

Añade los teléfonos de confianza en marcación rápida y en un imán en la nevera, acordad la palabra de seguridad familiar y revisad juntos el extracto bancario una vez al mes, como una rutina normal y compartida, no como un control. Si a tu familiar le cuesta aceptar según qué medidas, el enfoque de la conversación importa tanto como el contenido: aquí tienes una guía sobre cómo hablar con tus padres cuando se resisten a aceptar ayuda.

La mejor protección es que no esté sola

Todas las medidas anteriores son útiles, pero comparten un límite: dependen de que tu familiar recuerde y aplique una regla justo en el momento en que alguien está presionándola. Cuando hay deterioro cognitivo, soledad prolongada o simple fragilidad, ese momento se pierde. Por eso la protección más eficaz no es un cartel en la nevera, sino que haya alguien en casa.

Una cuidadora profesional atiende la puerta y filtra a quien llega sin cita, contesta el teléfono cuando hace falta, detecta que "ha venido un señor del gas" o que "ha llamado el banco" y lo comunica a la familia el mismo día, y acompaña en las gestiones bancarias y las compras. En la práctica, cierra las tres puertas de entrada a la vez. Si no sabes si tu familiar ya está en ese punto, estas 10 señales de que ya necesita una cuidadora te ayudarán a valorarlo, y esta comparación entre teleasistencia y cuidadora aclara qué cubre realmente cada opción.

Y aquí aparece la pregunta que se hacen todas las familias que nos llaman: ¿a quién estoy dejando entrar en casa de mis padres? Es una pregunta legítima, y la respuesta no puede ser un currículum sin verificar. En Atention las cuidadoras están contratadas directamente por la empresa: nosotros somos el empleador, asumimos el 100 % de la responsabilidad legal y laboral, verificamos referencias, hacemos una entrevista previa en el domicilio antes de asignar a nadie y mantenemos visitas periódicas de seguimiento. La familia no es la empleadora, no gestiona nóminas ni sustituciones y tiene contacto directo con dirección de lunes a domingo. Si hay un problema, hay alguien que responde.

Esa diferencia es exactamente la que separa la tranquilidad del riesgo. Antes de contratar a cualquier persona o empresa, conviene hacer las preguntas correctas: las hemos reunido en esta guía sobre cómo elegir una empresa de cuidadoras. Y si tu familiar tiene reconocido un grado de dependencia, gestionamos de forma gratuita todos los trámites de la Ley de Dependencia, que puede cubrir buena parte del coste del servicio — desde unas horas al día con asistencia por horas hasta una cuidadora interna con presencia continuada.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si la llamada del banco es real o es una estafa?

La regla es simple y no falla: cuelga y llama tú. Ningún banco pide por teléfono el PIN, las claves de acceso, los códigos que llegan por SMS ni que hagas una transferencia "de seguridad". Si alguien dice ser del banco, tu familiar debe colgar y marcar él mismo el número que aparece en su tarjeta, en la libreta o en el extracto — nunca el número que le facilita quien llama, ni devolver la llamada al número desde el que le han llamado. Los estafadores son capaces de mostrar en pantalla el nombre y el número real de la entidad (lo que se llama suplantación de identidad de llamante), así que ver "Banco X" en el móvil no prueba nada.

Mi madre ya ha dado sus datos bancarios o ha hecho una transferencia. ¿Qué hago primero?

Actúa en este orden y sin perder horas. Primero, llama al banco para bloquear la tarjeta y las claves, y comunica formalmente que se trata de una operación no autorizada. Segundo, denuncia ante la policía (Mossos d'Esquadra, Policía Nacional o Guardia Civil): sin denuncia no podrás reclamar. Tercero, si el fraude tuvo origen digital (un SMS, un correo, un enlace, una app de acceso remoto), llama al 017 del INCIBE, que es gratuito y confidencial. La normativa española de servicios de pago (Real Decreto-ley 19/2018, que traspone la directiva europea PSD2) da al titular hasta 13 meses desde el cargo para comunicar una operación no autorizada, y obliga a la entidad a devolver el importe salvo que acredite fraude del propio titular o negligencia grave — y esa prueba le corresponde al banco, no a la familia. Guarda todo: capturas de pantalla, números de teléfono, horas, resguardos del cajero.

¿Puedo denunciar yo la estafa si mi padre no quiere o no puede?

La estafa es un delito perseguible de oficio, por lo que cualquier persona que tenga conocimiento de los hechos puede ponerlos en conocimiento de la policía. Lo habitual y más eficaz es acompañar a tu familiar a la comisaría (los Mossos d'Esquadra permiten pedir cita previa online para denuncias no urgentes, y atienden de forma preferente los casos graves o urgentes; el 112 es para emergencias en curso). Si tu familiar no puede desplazarse o no está en condiciones de declarar, explícalo en la comisaría: te indicarán cómo proceder y qué documentación aportar. Lo importante es que quede constancia escrita cuanto antes, porque es la base para reclamar al banco y para que la investigación tenga alguna posibilidad de recuperar el dinero.

¿Es seguro que una cuidadora maneje dinero o la tarjeta de mi familiar?

Puede serlo si se organiza bien, y de hecho es habitual: alguien tiene que bajar a comprar o pasar por la farmacia. Las reglas que recomendamos: nunca compartir el PIN, entregar solo pequeñas cantidades en efectivo para el gasto diario, apuntar cada compra con su ticket, hacer un repaso semanal con la familia y evitar que la cuidadora sea la única persona con acceso a cuentas o joyas. Y una cuestión de fondo: importa mucho quién entra en casa y quién responde por esa persona. En Atention las cuidadoras están contratadas directamente por la empresa, con proceso de selección y referencias verificadas, y la familia nunca es la empleadora: si surge cualquier duda, se traslada a dirección y la empresa responde. Cuando se contrata a un desconocido "por su cuenta", esa red de seguridad no existe.

¿La teleasistencia protege de las estafas?

No, y conviene saberlo. La teleasistencia sirve para pedir auxilio en una caída o una urgencia médica, pero no filtra llamadas, no valora si el técnico que toca el timbre es real ni impide que tu familiar dé sus datos bancarios por teléfono. De hecho, los Mossos d'Esquadra han alertado de estafas que se hacen pasar precisamente por el propio servicio de teleasistencia: llaman diciendo que "el servicio ha cambiado" o que hay que "revisar el botón" y piden un pago para no perderlo. La teleasistencia es un complemento útil, no una vigilancia. La diferencia real la marca la presencia de una persona en casa.

Mi madre tiene deterioro cognitivo leve. ¿Cómo la protejo sin quitarle su autonomía?

Se trata de poner barreras al dinero, no a la persona. Medidas concretas: bajar el límite diario de retirada en cajero y el de transferencias online, activar avisos por SMS o app de cada movimiento (que lleguen también a un hijo o hija), retirar las tarjetas de crédito que no use, no dejar grandes cantidades de efectivo ni joyas en casa y revisar juntos el extracto una vez al mes como rutina normal, sin dramatismo. En paralelo, si el deterioro avanza, conviene informarse sobre las medidas de apoyo previstas en la ley española desde 2021 (poderes preventivos, guarda de hecho, curatela), que permiten acompañar decisiones económicas sin anular la voluntad de la persona.

Hablamos, sin compromiso

Si te preocupa que tu familiar viva solo, abra la puerta a desconocidos o reciba llamadas extrañas, llámanos. Te explicamos qué acompañamiento encaja con su situación, quién sería la cuidadora y cómo la Ley de Dependencia puede ayudar a financiarlo.