Artrosis en Personas Mayores: Cómo Aliviar el Dolor
La artrosis es la causa más frecuente de dolor crónico en la vejez. Cómo aliviarlo cada día: calor, ejercicio adaptado, ayudas técnicas y cuándo operar.
Casi nunca empieza con una consulta médica. Empieza con frases sueltas en las comidas del domingo: "ya no bajo a comprar porque la escalera", "me cuesta levantarme del sofá", "deja, ábrelo tú, que no puedo con el tarro". Y con una explicación que la familia acepta sin discutir: son los años.
Muchas veces no son los años: es artrosis. Y la diferencia no es semántica. Los años no se tratan; la artrosis sí. No se cura, pero el dolor se puede reducir mucho, y sobre todo se puede frenar la parte que de verdad asusta: que la persona deje de moverse, pierda fuerza, empiece a caerse y en dos años pase de ir a comprar sola a no poder ducharse sin ayuda.
Con 13 años acompañando a familias en Sabadell y el Vallès Occidental, hemos visto muchas veces esa cadena completa. También hemos visto que se puede cortar, y que casi nunca se corta con un medicamento nuevo: se corta con movimiento bien dosificado, con la casa adaptada y con ayuda en los momentos del día en los que el dolor es más incapacitante. Esta guía explica cómo.
Qué es la artrosis (y por qué no es "simplemente la edad")
La artrosis es el deterioro del cartílago que amortigua la articulación. Cuando ese cartílago se desgasta, los huesos quedan cada vez menos protegidos y empiezan a rozar entre sí; a la vez el hueso se remodela y aparecen los osteofitos, esos "picos" que se ven en las radiografías. El resultado es dolor, rigidez, crujidos y pérdida progresiva de movilidad, sobre todo en las articulaciones que soportan carga: rodillas, caderas, manos y columna.
Sobre cuánta gente convive con esto en España, la referencia es el estudio EPISER2016 de la Sociedad Española de Reumatología, que valoró a 3.336 personas de 40 años o más con confirmación por reumatólogo. Sus resultados: la prevalencia de artrosis sintomática en alguna de las cinco localizaciones estudiadas fue del 29,35 %, y en las personas de 80 años o más subía al 52,6 %. Es decir, a partir de los 80 le pasa a una de cada dos personas. Fue más frecuente en mujeres, especialmente a partir de los 60 años. A escala mundial, el análisis del Global Burden of Disease publicado en The Lancet Rheumatology calculó 595 millones de personas con artrosis en 2020, un 7,6 % de la población del planeta, y proyecta un aumento importante hasta 2050 por el envejecimiento y la obesidad.
Dicho de otro modo: es la enfermedad articular más común de la vejez y una de las primeras causas de dolor crónico y de dependencia. Y aun así sigue siendo la que más se normaliza en casa.
Artrosis no es artritis: la diferencia que cambia el tratamiento
Se usan como sinónimos y no lo son. La artrosis es un problema degenerativo, de desgaste. La artritis —y la artritis reumatoide es el ejemplo típico— es una inflamación de la articulación, con frecuencia de causa autoinmune, que puede aparecer a cualquier edad y que necesita un tratamiento de fondo iniciado por un reumatólogo lo antes posible. Confundirlas retrasa diagnósticos que corren prisa.
| Qué mirar | Artrosis | Artritis (p. ej. reumatoide) |
|---|---|---|
| Qué le pasa a la articulación | Desgaste del cartílago: enfermedad degenerativa | Inflamación de la articulación, a menudo autoinmune |
| A quién afecta | Aumenta mucho con la edad | Puede aparecer a cualquier edad, también en jóvenes |
| Cómo es el dolor | Mecánico: duele al usar la articulación, mejora con el reposo | Inflamatorio: duele también en reposo y de noche |
| Rigidez al levantarse | Corta, habitualmente menos de 30 minutos | Prolongada, puede durar horas |
| Aspecto de la articulación | Puede deformarse, crujir; se hincha en brotes | Caliente, hinchada, a veces enrojecida |
| Análisis de sangre | No la detectan | Suelen mostrar inflamación y marcadores |
La regla práctica para casa: el dolor de la artrosis aparece al usar la articulación y mejora con el reposo, y la rigidez de por la mañana se pasa en menos de media hora de movimiento. Si tu familiar tiene una articulación caliente, hinchada y muy dolorida —y más aún con fiebre—, o si la rigidez matutina le dura horas, eso merece una consulta, no una almohadilla eléctrica.
Qué limita en el día a día según la articulación
Para una familia, saber qué articulación está afectada sirve para algo muy concreto: anticipar qué tarea va a fallar primero y qué ayuda va a hacer falta. Estas son las cuatro zonas más frecuentes en personas mayores.
Rodilla
Frecuencia: Artrosis sintomática en el 13,83 % de la población española de 40 años o más (EPISER2016).
Qué se complica en casa: Levantarse de la silla o del váter, bajar escaleras, caminar más de unos metros, entrar y salir de la bañera. Es la localización que más se relaciona con el miedo a caer.
Cadera
Frecuencia: Prevalencia del 5,13 %, con el pico a partir de los 70 años.
Qué se complica en casa: Ponerse los calcetines y los zapatos, cortarse las uñas de los pies, girarse en la cama, sentarse en asientos bajos. El dolor suele notarse en la ingle o la cara interna del muslo, no en la nalga.
Manos
Frecuencia: Prevalencia del 7,73 %, y hasta tres veces más frecuente en mujeres que en hombres.
Qué se complica en casa: Abrir tarros y botellas, girar la llave, abrochar botones, sujetar la sartén, usar el mando o el móvil, manejar bien un inhalador o un blíster de pastillas.
Columna lumbar y cervical
Frecuencia: Las dos localizaciones más frecuentes: 15,52 % lumbar y 10,10 % cervical.
Qué se complica en casa: Estar de pie mucho rato, agacharse a recoger algo del suelo, girar el cuello al cruzar la calle o al conducir, dormir sin encontrar postura.
Fíjate en el patrón: casi todo lo que aparece en esa columna son actividades básicas de la vida diaria. Por eso la artrosis avanzada es uno de los motivos por los que más familias nos llaman sin haber recibido nunca un diagnóstico grave — no hay un ictus ni una demencia, simplemente un día su madre ya no puede ducharse sola.
¿El dolor ya le impide ducharse o vestirse solo?
Cuando el dolor articular llega a la ducha y al vestido, la ayuda no tiene que ser 24 horas: a menudo bastan unas horas al día en la franja más difícil de la mañana. Cuéntanos la situación y te orientamos sin compromiso.
Llamar — +34 669 02 32 79Aliviar el dolor cada día: lo que de verdad funciona
El tratamiento de la artrosis se sostiene sobre tres pilares que no son medicamentos: ejercicio, control del peso y protección articular. Los fármacos acompañan, pero no sustituyen a ninguno de los tres.
1. El movimiento es el tratamiento, no el enemigo
Es la idea más difícil de aceptar cuando duele. El ejercicio físico es tratamiento de primera línea en la artrosis de rodilla, y el material de educación al paciente del Hospital de Bellvitge lo dice sin rodeos: es uno de los tratamientos más seguros y con mínimos efectos adversos, y correctamente aplicado no deteriora el cartílago ni aumenta la inflamación. Lo que sí deteriora es lo contrario: la falta de actividad conduce a más debilidad, y una articulación con menos músculo alrededor duele más y se vuelve más inestable.
Las recomendaciones que se manejan en artrosis son las mismas que ya conoces si has leído nuestra guía de ejercicios para personas mayores en casa: al menos 150 minutos semanales de actividad aerobia (repartidos, por ejemplo, en sesiones de 30 minutos), ejercicios de fuerza al menos 2 días por semana —cuadríceps, isquiotibiales, cadera y core— y trabajo de equilibrio en mayores de 65 años con riesgo de caída. Caminar sirve en la artrosis leve; cuando duele más, la bicicleta estática y el agua permiten moverse con mucha menos carga sobre la articulación.
Y la regla que evita el abandono, que es el verdadero problema: la regla del día siguiente. Es normal que la articulación se queje algo durante y justo después del ejercicio. Si a las 24 horas el dolor ha vuelto a su nivel habitual, la dosis era correcta. Si al día siguiente sigue peor, se reduce la intensidad o el número de repeticiones — pero no se abandona. Durante un brote inflamatorio agudo se baja la actividad unos días y se retoma después.
2. Calor casi siempre, frío en los brotes
El Canal Salut de la Generalitat es claro: hay que aplicar habitualmente calor sobre la articulación, porque alivia el dolor y relaja la musculatura, y el frío está indicado en los brotes o episodios con inflamación articular. Trasladado a la rutina de casa, esto tiene una aplicación muy práctica: una almohadilla o un parche térmico diez o quince minutos antes de levantarse por la mañana, antes de la ducha o antes de los ejercicios convierte el momento más rígido del día en algo manejable.
Precauciones que no hay que saltarse: nunca sobre la piel desnuda —siempre un paño entre medias—, no más de 15-20 minutos, y extremar el cuidado si tu familiar tiene diabetes, mala circulación o menos sensibilidad en la zona, porque puede quemarse sin darse cuenta.
3. El peso: el factor que más descarga la articulación
En la artrosis de rodilla y de cadera, perder peso cuando hay sobrepeso es una de las medidas con más efecto sobre el dolor. Los ensayos clínicos muestran que reducciones en torno al 10 % del peso corporal, combinando dieta y ejercicio, producen mejoras clínicamente relevantes en dolor y función. Tiene toda la lógica mecánica: la rodilla soporta al caminar varias veces el peso del cuerpo, así que cada kilo que se quita se nota multiplicado.
Ojo con el matiz en personas mayores: el objetivo nunca es adelgazar a cualquier precio. Perder peso perdiendo músculo empeora la artrosis y multiplica el riesgo de caída. Cualquier plan debe conservar la ingesta de proteína y acompañarse de ejercicio de fuerza, y en personas mayores frágiles hay que valorarlo con el médico o con un dietista-nutricionista. Si en casa el problema es el contrario y tu familiar come cada vez menos, esto te interesa más: desnutrición en personas mayores.
4. Protección articular: usar la articulación sin castigarla
Son gestos pequeños que se enseñan en terapia ocupacional y que en una semana se automatizan. Cambian mucho el dolor acumulado al final del día:
- Repartir el esfuerzo entre las dos manos y usar la palma entera en lugar de la punta de los dedos: llevar la bolsa con el antebrazo, abrir la botella con un abridor y no con la pinza de los dedos.
- Deslizar y empujar en lugar de levantar. Un carrito para la compra o una tabla deslizante para la olla ahorran mucha articulación.
- No mantener la misma postura demasiado tiempo: levantarse cada media hora, cambiar de posición, no cruzar las piernas en el sofá durante toda la tarde. La rigidez aparece con la quietud.
- Sentarse para todo lo que se pueda hacer sentado: ducharse con una silla de ducha, vestirse en la cama o en una silla estable, pelar verdura en la mesa.
- Subir la altura de los asientos y evitar los muebles bajos. Un sofá hundido y un váter bajo son dos de las trampas domésticas que más dolor y más caídas provocan.
- Calzado plano, cerrado, con suela gruesa que amortigüe y que no resbale. Ni zapatillas de andar por casa sin sujeción ni tacón.
- Planificar el día por bloques: la tarea más exigente cuando la articulación está más suelta (habitualmente a media mañana) y pausas programadas antes de que llegue el dolor, no cuando ya ha llegado.
Ayudas técnicas: lo que devuelve tareas enteras
Muchas familias viven las ayudas técnicas como una rendición. Es justo lo contrario: son lo que permite seguir haciendo cosas solo. Un calzador largo puede ser la diferencia entre vestirse de forma autónoma y depender de alguien cada mañana.
| Ayuda | Cuándo | Detalle que marca la diferencia |
|---|---|---|
| Bastón o muleta | Rodilla o cadera dolorosa al caminar | Se lleva en la mano del lado contrario a la articulación que duele, y la altura correcta es a la altura de la muñeca con el brazo relajado. Un bastón mal medido no descarga nada. |
| Alza de váter y barras de apoyo | Dificultad para levantarse del váter | Sentarse y levantarse del váter es uno de los movimientos que más duele en la artrosis de rodilla y cadera, y una de las causas más frecuentes de caída en el baño. |
| Silla o taburete de ducha | Dolor o inestabilidad al ducharse | Permite ducharse sin estar de pie diez minutos y sin apoyarse en el borde de la bañera. Con alfombra antideslizante dentro y fuera. |
| Calzador largo y calzacalcetines | Artrosis de cadera o de columna lumbar | Evita el gesto de agacharse y girar, que es el que más duele. Devuelve una intimidad que muchas personas echan mucho de menos: vestirse solas. |
| Abrochabotones, abridor de tarros, mangos engrosados | Artrosis de manos | Cubiertos y utensilios de mango grueso, grifos de palanca en lugar de rosca y tiradores en lugar de pomos. Son cambios baratos y devuelven tareas enteras. |
| Andador con ruedas y frenos | Artrosis avanzada con inseguridad al caminar | Bien indicado, no encierra: permite salir a la calle otra vez. Debe ajustarlo un profesional y hay que ensayar el uso en casa. |
El Canal Salut incluye expresamente el uso de bastones y ayudas técnicas para descargar las articulaciones entre las recomendaciones del tratamiento. Y cuando la limitación llega al punto de necesitar ayuda para levantarse o caminar, la técnica importa tanto como el producto: aquí explicamos cómo hacerlo sin lesionar a nadie, ni a tu familiar ni a ti — movilidad reducida y transferencias seguras. Y para revisar la casa entera habitación por habitación: adaptar la casa con productos de apoyo.
Medicación: lo que ayuda, lo que hay que vigilar y lo que no sirve
Esta parte la decide el médico, pero conviene que la familia entienda el mapa para no cometer los errores habituales. Según la información oficial sobre medicamentos de la Generalitat, en el dolor de la artrosis se usan los antiinflamatorios tópicos (en gel sobre la articulación) u orales, el paracetamol —cuya efectividad en el dolor crónico es limitada— y, en casos concretos, las inyecciones de corticoides dentro de la articulación.
Los tres avisos que más importan en personas mayores:
- Los antiinflamatorios orales no son inocuos. Alivian, pero pueden dañar el estómago y el riñón, subir la tensión y complicar una insuficiencia cardíaca, y se llevan mal con anticoagulantes y otros fármacos frecuentes a estas edades. Por eso, cuando el dolor es de una o dos articulaciones, muchas veces se prefiere el gel antiinflamatorio.
- Los opioides son la última opción, no la primera. Se reservan para cuando lo demás ha fallado y bajo control médico estricto, porque en personas mayores aumentan el riesgo de caídas, fracturas, confusión y dependencia.
- Los "protectores del cartílago" apenas hacen nada. La documentación de la Generalitat señala que condroitín sulfato, glucosamina y diacereína muestran una reducción mínima del dolor a largo plazo. No hace falta prohibirlos, pero tampoco montar la estrategia sobre ellos.
Y un problema muy real: la artrosis casi nunca viene sola. Se suma a la tensión, el colesterol, la diabetes, el sueño… y el pastillero se convierte en un laberinto donde es fácil doblar dosis o saltarse tomas. Aquí lo desarrollamos: cómo organizar la medicación de una persona mayor sin errores. En Atention, además, incluimos sin coste la entrega de la medicación a domicilio organizada en blísteres, precisamente para que nadie tenga que bajar a la farmacia con las rodillas destrozadas.
Cuándo consultar al médico y cuándo se plantea una prótesis
La artrosis es crónica y con altibajos, así que la familia necesita saber qué es "un día malo" y qué no lo es. Estas son las situaciones que sí requieren consulta:
| Señal | Qué hacer |
|---|---|
| Articulación caliente, roja e hinchada, sobre todo con fiebre | Consultar el mismo día — puede ser una infección o una artritis aguda, no un empeoramiento de la artrosis |
| Dolor que aparece en reposo y despierta por la noche | Revisión médica: el dolor de la artrosis suele ser mecánico, y un cambio de patrón hay que valorarlo |
| Incapacidad brusca para apoyar el pie o para mover la articulación | Valoración urgente, sobre todo si ha habido una caída — descartar fractura |
| Pérdida de peso, cansancio marcado o fiebre sin explicación | Revisión médica: la artrosis no da síntomas generales |
| El dolor ya no responde a lo que antes le funcionaba | Pedir cita para replantear el tratamiento y valorar la derivación a traumatología |
| Ha dejado de salir de casa o de dormir por el dolor | Motivo suficiente para consultar: aquí ya no hablamos de dolor, hablamos de pérdida de autonomía |
La prótesis: cuándo se valora y qué esperar
La cirugía de sustitución articular —prótesis de rodilla o de cadera— se plantea, según el criterio que recoge el Canal Salut, cuando el dolor persiste sin control con el tratamiento convencional y afecta a la calidad de vida. No se opera una radiografía: se opera a una persona que ya no duerme, que ha dejado de salir o que no puede caminar lo que su vida diaria le exige.
Dos datos útiles para esa conversación familiar. El primero: las prótesis duran mucho. Dos grandes revisiones de registros nacionales publicadas en The Lancet en 2019 estimaron que alrededor del 82 % de las prótesis totales de rodilla y en torno al 58 % de las de cadera seguían en funcionamiento 25 años después. El segundo: la edad avanzada por sí sola no descarta la operación; lo que se valora es el estado general, el resto de enfermedades y la capacidad de hacer la rehabilitación.
Y ahí está la clave que muchas familias descubren tarde: la operación es el día fácil. El resultado se decide en las semanas siguientes en casa, con los ejercicios hechos a diario, la casa preparada de antemano y alguien que ayude en el aseo y la movilización mientras la articulación aún no responde. Si tu familiar va a pasar por quirófano, esto te va a servir: cómo preparar el regreso a casa tras el alta hospitalaria y recuperación y cuidados en casa después de una operación de cadera.
El coste invisible: cuando el dolor articular reorganiza toda la casa
La artrosis casi nunca es solo dolor. Es una cadena que se va montando en silencio, y merece la pena verla escrita:
- Dolor → menos movimiento → menos fuerza → caídas. Una rodilla o una cadera dolorosa cambia la forma de caminar, resta equilibrio y multiplica el riesgo. Nuestra guía completa: caídas en personas mayores, prevención y cuándo pedir ayuda.
- Dolor → mal descanso. El dolor articular es una de las causas típicas de no encontrar postura y despertarse varias veces, y una noche mala empeora el dolor del día siguiente. Lo tratamos aquí: insomnio en personas mayores.
- Dolor → dejar de salir → aislamiento. Cuando la escalera del portal se convierte en un muro, se deja de ver a los amigos, se deja de ir al mercado y llega la tristeza que muchas familias confunden con carácter.
- Dolor → la familia asume tareas → agotamiento. Duchar, vestir, limpiar y acompañar cada día a un padre con artrosis avanzada desgasta mucho más de lo que se admite en voz alta: síndrome del cuidador.
La buena noticia es que en la artrosis el apoyo profesional suele poder ser quirúrgicamente preciso: no hace falta cubrir el día entero, sino las franjas donde el dolor es incapacitante. Muchas de nuestras familias empiezan con una asistencia por horas centrada en la mañana —levantarse, ducha, vestido, desayuno y los ejercicios pautados—, y añaden limpieza del hogar o peluquería a domicilio cuando agacharse o levantar los brazos ya duele demasiado. Cuando la persona no puede quedarse sola con seguridad, el paso siguiente es una cuidadora interna.
Y la parte que más tranquiliza a las familias que nos llaman con miedo: en Atention la cuidadora está contratada directamente por la empresa. La familia no es la empleadora, no gestiona nóminas ni altas en la Seguridad Social, no asume bajas, vacaciones ni sustituciones. La responsabilidad legal es 100 % nuestra. Si quieres ver la diferencia con contratar por tu cuenta, está desglosada aquí: agencia o cuidadora particular.
Sobre cómo pagarlo: una artrosis avanzada que impide ducharse, vestirse o desplazarse por casa sin ayuda suele encajar en una valoración de dependencia, aunque no haya ninguna enfermedad neurológica de por medio. Gestionamos todo el expediente de la Ley de Dependencia sin coste para la familia, incluida la primera visita a domicilio y la solicitud. Cuanto antes se inicie, antes llega la resolución.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre artrosis y artritis?
No son lo mismo y el tratamiento no se parece. La artrosis es una enfermedad degenerativa: el cartílago que amortigua la articulación se va deteriorando con los años y el hueso queda cada vez menos protegido. Duele al usar la articulación y mejora con el reposo (es lo que los médicos llaman dolor mecánico), la rigidez al levantarse suele durar menos de media hora y los análisis de sangre no la detectan. La artritis, en cambio, es una inflamación de la articulación, muchas veces de origen autoinmune —como la artritis reumatoide—, puede aparecer a cualquier edad, cursa con articulaciones calientes e hinchadas, la rigidez matutina dura horas y sí se refleja en la analítica. La confusión importa porque la artritis reumatoide necesita un tratamiento de fondo iniciado por un reumatólogo cuanto antes, mientras que en la artrosis lo que más cambia el día a día es el ejercicio, el control del peso y las ayudas técnicas. Si tu familiar tiene una articulación caliente, roja e hinchada, sobre todo con fiebre, eso no es una artrosis de siempre: hay que consultar el mismo día.
¿Es mejor que mi madre descanse o que se mueva si le duelen las rodillas?
Que se mueva. Es la parte más contraintuitiva de esta enfermedad y la que más autonomía cuesta cuando se hace mal. El ejercicio físico es tratamiento de primera línea en la artrosis de rodilla, no un complemento, y el material divulgativo del Hospital de Bellvitge lo resume así: es uno de los tratamientos más seguros y con menos efectos adversos, y aplicado correctamente no deteriora el cartílago ni aumenta la inflamación. El reposo prolongado, en cambio, debilita el músculo que sostiene la articulación, y una rodilla con menos músculo alrededor duele más y falla más. Lo que sí hay que hacer es dosificar: empezar poco, aumentar despacio y usar la regla del día siguiente — si el dolor sube durante el ejercicio pero vuelve a su nivel habitual en 24 horas, la dosis es correcta; si al día siguiente sigue peor, se baja la intensidad, no se abandona. Durante un brote inflamatorio agudo sí se reduce la actividad unos días y se retoma después.
¿Calor o frío para el dolor articular?
La regla práctica es sencilla: calor casi siempre, frío en los brotes. El Canal Salut de la Generalitat recomienda aplicar habitualmente calor sobre la articulación porque alivia el dolor y relaja la musculatura, y reserva el frío para los brotes o episodios con inflamación articular, es decir, cuando la articulación está hinchada, caliente y especialmente dolorida. En la práctica, en una persona mayor con artrosis de rodillas o de manos, una almohadilla eléctrica o un parche térmico diez o quince minutos antes de levantarse por la mañana o antes de la ducha hace que el arranque del día sea mucho menos duro. Precauciones importantes: nunca aplicar calor o frío directamente sobre la piel (siempre con un paño entre medias), no más de 15-20 minutos, y mucho cuidado si hay diabetes, problemas de circulación o pérdida de sensibilidad, porque la persona puede quemarse sin notarlo a tiempo.
¿Sirven la glucosamina y el condroitín sulfato?
Muy poco, y conviene saberlo antes de gastar dinero cada mes. La información oficial sobre medicamentos de la Generalitat es explícita: los llamados protectores del cartílago —condroitín sulfato, glucosamina, diacereína— muestran una reducción mínima del dolor a largo plazo. No son peligrosos, pero tampoco son el tratamiento que muchas familias creen estar comprando. El dinero y, sobre todo, la constancia rinden mucho más invertidos en un programa de ejercicio adaptado, en perder peso si hay sobrepeso y en las ayudas técnicas que descargan la articulación. Sobre el resto de la medicación, la decisión es del médico: los antiinflamatorios orales alivian, pero en personas mayores tienen riesgos reales (estómago, riñón, corazón, interacciones con otros fármacos), y por eso muchas veces se prefieren los antiinflamatorios en gel sobre la articulación. Nunca los añadáis por vuestra cuenta a un pastillero que ya está lleno.
¿Cuándo se plantea una prótesis de rodilla o de cadera?
Cuando el dolor ya no se controla con el tratamiento conservador —ejercicio, control del peso, medicación pautada, ayudas técnicas— y afecta de forma clara a la calidad de vida: duele en reposo o por la noche, la persona ha dejado de salir de casa, no puede caminar los metros que necesita para su vida diaria. El criterio que recoge el Canal Salut es precisamente ese: la cirugía se indica cuando el dolor persiste sin control con el tratamiento convencional y afecta a la calidad de vida. La edad, por sí sola, no es una contraindicación: lo que se valora es el estado general, las otras enfermedades y la capacidad de hacer la rehabilitación posterior. Sobre la duración, dos grandes revisiones de registros nacionales publicadas en The Lancet en 2019 estimaron que alrededor del 82 % de las prótesis totales de rodilla y en torno al 58 % de las de cadera seguían funcionando 25 años después de la operación. Y un aviso práctico: la operación es el día fácil. Lo que decide el resultado son las semanas siguientes en casa, con la rehabilitación hecha y la casa preparada.
¿La artrosis avanzada da derecho a la Ley de Dependencia?
Puede darlo, porque la valoración de la dependencia no se hace por diagnóstico sino por el grado de autonomía real para las actividades básicas de la vida diaria: lavarse, vestirse, desplazarse dentro de casa, usar el váter, comer. Una persona con artrosis avanzada de rodillas o de cadera que no puede ducharse sola, que necesita ayuda para vestirse de cintura para abajo o que no puede levantarse del sofá sin que alguien tire de ella está exactamente en ese terreno, aunque camine unos metros y aunque conserve la cabeza perfectamente. El error más frecuente es no pedirla pensando que "esto es solo para gente encamada o con demencia". En Atention gestionamos todo el expediente de la Ley de Dependencia sin coste para la familia, incluida la primera visita a domicilio y la solicitud, porque estamos adheridos a la Generalitat de Catalunya. Conviene iniciar el trámite pronto: los plazos de resolución en Catalunya son largos.
¿En qué puede ayudar una cuidadora a una persona con artrosis?
Sobre todo en los momentos del día en los que el dolor y la rigidez convierten una tarea normal en un problema: levantarse de la cama, la ducha, vestirse, calzarse, bajar la escalera, cargar la compra, la limpieza que ya no puede hacer. Nuestras cuidadoras acompañan las pautas de ejercicio que ha marcado el fisioterapeuta o el CAP —que es donde casi todo el mundo abandona—, aplican calor antes del aseo, vigilan que la medicación se tome como está pautada y detectan a tiempo lo que la familia no ve por teléfono: que ha dejado de salir, que duerme mal por el dolor, que se agarra a los muebles. En Atention la cuidadora está contratada directamente por la empresa: la familia nunca es la empleadora, no gestiona nóminas ni altas en la Seguridad Social, no asume bajas ni sustituciones. La responsabilidad legal es 100 % nuestra. Una cuidadora no sustituye al equipo sanitario: hace posible, cada día, lo que el equipo sanitario ha indicado.
Este artículo tiene finalidad informativa. Los datos de prevalencia provienen del estudio EPISER2016 de la Sociedad Española de Reumatología (publicado en Reumatología Clínica) y del análisis del Global Burden of Disease 2021 sobre artrosis publicado en The Lancet Rheumatology. Las recomendaciones de tratamiento se basan en la información publicada por el Canal Salut y el portal de medicamentos del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya y en el material de educación al paciente del Hospital Universitari de Bellvitge; los datos de supervivencia de las prótesis, en las revisiones de registros nacionales publicadas en The Lancet en 2019. No sustituye en ningún caso el criterio del médico de familia, el reumatólogo, el traumatólogo o el fisioterapeuta que atienden a tu familiar, que son quienes deben pautar la medicación y los ejercicios en cada caso concreto. Ante una articulación caliente, hinchada y con fiebre, o una incapacidad brusca para apoyar el pie, consulta el mismo día.
Hablamos, sin compromiso
Si el dolor articular de tu padre o tu madre ya se está comiendo su autonomía —y vuestro tiempo—, llámanos. En 15 minutos te orientamos sobre qué apoyo encaja en vuestra situación y sobre cómo la Ley de Dependencia puede ayudar a financiarlo.