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9 min de lecturaPor , responsable de Atention

Delirium en Ancianos Hospitalizados: Cómo Prevenirlo

Ingresó lúcido y a los dos días no sabe dónde está. Qué es el delirium o síndrome confusional agudo, cómo prevenirlo en el hospital y cómo acompañarle.

Tu madre ingresó por una infección de orina. Llegó al hospital cansada, pero sabía perfectamente quién eras, qué día era y por qué estaba allí. Dos noches después te llaman de planta: se ha intentado quitar la vía, dice que la tienen secuestrada y no te reconoce. A la mañana siguiente está tranquila y casi normal. Por la tarde, otra vez confusa.

Lo que probablemente está viviendo tiene nombre: delirium, también llamado síndrome confusional agudo. Es muy frecuente en personas mayores ingresadas, asusta mucho a las familias y, sin embargo, se habla poco de él. La buena noticia es que buena parte de lo que lo previene son medidas sencillas en las que la familia (o la persona que acompaña) tiene un papel central. Con más de 13 años acompañando a personas mayores en hospitales del Vallès, esto es lo que nos gustaría que supieras antes del próximo ingreso.

Qué es el delirium o síndrome confusional agudo

El delirium es una alteración aguda y fluctuante del funcionamiento del cerebro. La guía de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) para familiares lo resume así: aparece en horas o días, y se caracteriza por dificultad para mantener la atención y concentrarse, desorientación, alteración del sueño, agitación o, al contrario, apatía y somnolencia, y en ocasiones alucinaciones o ideas delirantes.

No es una enfermedad en sí misma, sino una señal de que algo está desequilibrando al organismo: una infección, el dolor, un medicamento nuevo, la deshidratación, una operación. Por eso la SEGG lo considera una urgencia médica: hay que buscar la causa y tratarla.

Según la guía clínica del NICE (el organismo británico de referencia), entre un 20% y un 30% de los pacientes ingresados en plantas médicas presentan delirium, y entre un 10% y un 50% de quienes se operan lo desarrollan. Quienes lo sufren tienden a estar más días ingresados, tienen más complicaciones como caídas y úlceras por presión, mayor riesgo de demencia posterior y más probabilidades de no poder volver a vivir en casa.

Delirium hiperactivo e hipoactivo: el que no hace ruido

Todos reconocemos el delirium "ruidoso": el paciente agitado, que grita, que se quiere levantar o arrancarse los sueros. Pero existe una forma hipoactiva que pasa mucho más desapercibida: la persona está apagada, duerme casi todo el día, responde con lentitud, no tiene apetito y parece "muy tranquila". El NICE insiste en estar especialmente atentos a esta forma porque a menudo no se detecta. Si tu padre, normalmente conversador, lleva dos días casi sin hablar, eso también puede ser delirium.

En qué se diferencia de la demencia

Es la duda más habitual, y es importante porque cambia la actitud. Si piensas "ya está, se ha demenciado", tal vez no avises al equipo de algo que tiene tratamiento.

  • Cómo empieza. La demencia avanza a lo largo de meses o años. El delirium aparece de golpe, en horas o pocos días.
  • Cómo evoluciona durante el día. La demencia es bastante estable de un día para otro. El delirium fluctúa: ratos de lucidez y ratos de confusión intensa, a menudo peor al atardecer y por la noche.
  • Qué afecta primero. En el delirium lo más llamativo es la falta de atención: no puede seguir una conversación, se distrae, pierde el hilo.
  • Si tiene vuelta atrás. La demencia es progresiva. El delirium suele ser reversible si se trata su causa.

Ojo: ambas cosas pueden coincidir. Tener demencia es uno de los mayores factores de riesgo de sufrir delirium durante un ingreso. La guía NICE indica que, cuando cuesta distinguir entre una y otra, se trate primero el delirium. Tú, que conoces a tu familiar, eres quien mejor puede decir al equipo: "esto no es lo normal en ella".

Factores de riesgo durante un ingreso

El NICE considera en riesgo a cualquier persona ingresada que tenga 65 años o más, deterioro cognitivo o demencia, una fractura de cadera o una enfermedad grave. A eso se suman factores que se acumulan durante el ingreso, y que recogen tanto la SEGG como el material para familias de Salut Sant Joan de Reus:

  • Haber tenido un delirium en un ingreso anterior.
  • Problemas de vista u oído, sobre todo si las gafas o el audífono se han quedado en casa.
  • Fragilidad y dependencia para las actividades del día a día.
  • Muchos medicamentos, cambios de tratamiento o consumo de alcohol.
  • Dolor mal controlado.
  • Deshidratación, estreñimiento o retención de orina.
  • Infecciones y otras enfermedades agudas que aparecen durante el propio ingreso.
  • Inmovilidad: pasar días en cama.
  • Falta de sueño, ruido nocturno y ansiedad por estar en un entorno extraño.

Medidas no farmacológicas que funcionan

No existe una pastilla que prevenga el delirium. Lo que tiene evidencia es un conjunto de medidas sencillas aplicadas a la vez. Un metaanálisis publicado en JAMA Internal Medicine en 2015, que reunió 14 estudios con más de 4.000 pacientes mayores ingresados, encontró que estos programas multicomponente reducían aproximadamente a la mitad las probabilidades de desarrollar delirium y también las caídas. Esto es lo que recomiendan el NICE y la SEGG, y lo que tú o una acompañante podéis hacer en la habitación:

1. Orientarle con naturalidad

Un reloj y un calendario visibles, buena luz de día. Recordarle de vez en cuando dónde está, qué día es y quién eres, sin examinarle ("¿a que no sabes qué día es hoy?") sino contándoselo. Llevar objetos conocidos: una foto, su reloj, su colonia, la radio. Conversar sobre cosas que le gustan.

2. Gafas, audífonos y dentadura

Parece obvio, pero es de lo que más falla. Una persona que no ve ni oye bien interpreta mal lo que pasa a su alrededor. Lleva al hospital las gafas, el audífono con pilas de recambio y la dentadura, y comprueba cada día que los tiene puestos.

3. Proteger el sueño de la noche

Luz apagada y poco ruido por la noche, evitar siestas largas durante el día y mantener, en lo posible, su horario habitual. El NICE recomienda evitar procedimientos y tomas de medicación en horas de sueño cuando sea posible: puedes preguntarlo. Si tu familiar ya dormía mal en casa, revisa también nuestro artículo sobre insomnio en personas mayores.

4. Moverse pronto

Sentarle en el sillón y caminar en cuanto el equipo lo permita, con su bastón o andador siempre a mano. Cada día en cama resta fuerza y aumenta la confusión. Si no puede caminar, también ayudan los movimientos activos de brazos y piernas.

5. Beber, comer e ir al baño

Ofrecer agua con frecuencia, ayudarle a comer si le cuesta y estar atentos a si orina y hace deposiciones con normalidad. El estreñimiento y la retención de orina son desencadenantes frecuentes y fáciles de pasar por alto.

6. Una cara conocida, especialmente de noche

El NICE recomienda que la persona esté atendida por caras conocidas y que se faciliten las visitas regulares de la familia; también aconseja evitar cambiarla de habitación o de planta si no es imprescindible. La SEGG va más allá: acompañarla siempre que sea posible, sobre todo por la noche, y evitar en la medida de lo posible las contenciones. Una presencia tranquila de noche es, muchas veces, lo que evita que se levante desorientada, se caiga o tengan que sujetarla.

¿Tu familiar está ingresado y no podéis estar con él día y noche?

Organizamos turnos de acompañamiento hospitalario de día, de noche o ambos, para que nunca esté solo y alguien avise al equipo si algo cambia. La cuidadora es empleada de Atention: tú no firmas ningún contrato laboral.

Qué decir al equipo médico (y qué preguntar)

El personal sanitario ve a tu familiar por primera vez. No sabe cómo era hace una semana. El NICE pide expresamente a las familias que comuniquen cualquier cambio brusco de comportamiento, porque a menudo son las primeras en notarlo. Al ingreso, o en cuanto puedas, explica:

  • Cómo es normalmente. "Vive sola, se hace la comida, lleva sus cuentas" o "tiene Alzheimer moderado, pero siempre nos reconoce". Ese punto de partida es lo que permite detectar el cambio.
  • Si ha tenido confusión en otros ingresos. Es un factor de riesgo importante.
  • Qué medicación toma de verdad, incluidos somníferos, ansiolíticos o alcohol. Una lista actualizada evita errores; si te cuesta tenerla al día, te puede ayudar nuestra guía para organizar la medicación.
  • Si usa gafas, audífono o dentadura, y si se han quedado en casa.
  • Cómo expresa el dolor si le cuesta comunicarse: hay personas que no se quejan, pero se agitan o dejan de comer.

Y si notas que algo ha cambiado, pregunta sin miedo:

  • "La veo mucho más confusa que ayer. ¿Puede ser un delirium? ¿Le han hecho una valoración?" (existen escalas breves como el 4AT, que el NICE recomienda).
  • "¿Han revisado si algún medicamento nuevo puede estar influyendo?"
  • "¿Puede quedarse un acompañante por la noche?"
  • "¿Es posible que no la cambien de habitación?"

El papel del acompañamiento hospitalario de día y de noche

Todo lo anterior tiene algo en común: necesita a alguien presente. Pero un ingreso de una o dos semanas, con noches en vela, es agotador para cualquier familia, y más si los hijos trabajan, viven lejos o también tienen que cuidar del otro progenitor en casa. Ahí es donde muchas familias se rompen.

Una acompañante con experiencia con personas mayores aplica de forma natural estas medidas: le pone las gafas al despertar, le recuerda dónde está, le ofrece agua, le acompaña al baño de noche, le ayuda a sentarse y a caminar cuando lo indica el equipo, y avisa a enfermería en cuanto ve un cambio. Y, sobre todo, es una cara que se vuelve conocida, turno tras turno.

En Atention organizamos acompañamiento hospitalario por horas, de día o de noche, en hospitales del Vallès Occidental, el Baix Llobregat y Barcelona, adaptándonos a las normas de cada centro. Las cuidadoras están contratadas directamente por nosotros: la familia nunca es la empleadora y no asume ninguna responsabilidad laboral. Si una cuidadora enferma, la sustituimos nosotros.

Y después del alta

El delirium no siempre desaparece al salir del hospital. Las primeras noches en casa pueden seguir siendo difíciles, y es habitual que la persona vuelva más débil o con menos autonomía. Para preparar ese momento, tienes una guía completa en cómo preparar el regreso a casa tras el alta hospitalaria. Si las noches son el problema, un turno de noche en casa puede ser el puente hasta que se estabilice. Y si el ingreso ha dejado una pérdida de autonomía importante, vale la pena revisar si le corresponde una ayuda de la Ley de Dependencia: gestionamos el trámite sin coste para nuestras familias.

Preguntas frecuentes

¿El delirium es lo mismo que la demencia?

No, aunque a menudo se confunden y a veces coexisten. La demencia se instaura lentamente, a lo largo de meses o años, y es progresiva. El delirium aparece de forma brusca, en horas o pocos días, fluctúa a lo largo del día (ratos de lucidez y ratos de gran confusión) y afecta sobre todo a la atención. Además, el delirium suele ser reversible si se encuentra y se trata la causa. Lo que sí es cierto es que tener demencia es uno de los principales factores de riesgo para sufrir un delirium durante un ingreso, y que una persona con demencia puede tener un delirium encima. Por eso, si tu madre con Alzheimer está mucho peor de un día para otro en el hospital, no lo atribuyas sin más a su enfermedad: coméntalo al equipo.

¿Cuánto dura un delirium y se recupera del todo?

Depende de la causa y de lo rápido que se detecte. Las guías clínicas lo describen como un cuadro habitualmente temporal, que mejora a medida que se trata lo que lo ha desencadenado (una infección, el dolor, un fármaco, la deshidratación). En algunas personas los síntomas se resuelven en pocos días; en otras, sobre todo las más frágiles, la recuperación es más lenta y puede prolongarse después del alta. Las guías también advierten de que el delirium se asocia a estancias más largas, a más complicaciones y a mayor riesgo de deterioro cognitivo posterior, así que si la confusión no desaparece conviene pedir al médico de cabecera una revaloración pasadas unas semanas.

¿Qué hago si mi padre ve cosas que no existen o me acusa de algo en el hospital?

Mantén la calma y no le lleves la contraria de forma frontal: discutir una alucinación suele aumentar la angustia. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología recomienda a las familias no contradecir los delirios o alucinaciones, reorientarle con suavidad (dónde está, qué día es, quién eres tú) y aportar objetos conocidos que le den calma. Recuerda que durante el delirium la persona no es consciente de lo que dice o hace, así que no te lo tomes como algo personal. Y avisa siempre a enfermería: un cambio así es una señal de que algo está pasando y hay que buscar la causa.

¿Sirve de algo que un familiar o una cuidadora se quede por la noche?

Sí, y es una de las recomendaciones que se repiten en las guías. La SEGG aconseja acompañar a la persona siempre que sea posible, sobre todo por la noche, y la guía británica NICE recomienda facilitar las visitas regulares de la familia y que la persona esté atendida por caras conocidas. La noche es el momento en que más se desorientan: despertarse en una habitación extraña, con ruidos y sin gafas, es un detonante habitual. Una presencia tranquila que le recuerde dónde está, le ayude a ir al baño y avise si algo cambia reduce mucho esa angustia. Si la familia no puede cubrir todas las noches, un servicio de acompañamiento hospitalario permite turnarse sin dejarle solo.

¿Se puede prevenir el delirium tras una operación de cadera?

No siempre, pero el riesgo se puede reducir. La fractura de cadera es uno de los factores de riesgo que la guía NICE señala expresamente, y en pacientes quirúrgicos el delirium es frecuente. Las medidas que han demostrado utilidad son las mismas que en cualquier ingreso: movilizar pronto (sentarle y caminar en cuanto el equipo lo permita), controlar bien el dolor, mantener la hidratación, usar gafas y audífonos, proteger el sueño nocturno y evitar cambios innecesarios de habitación. Pregunta antes de la intervención si el hospital tiene un protocolo de prevención de delirium para pacientes mayores.

Este artículo es informativo y no sustituye el criterio del equipo médico que atiende a tu familiar. Fuentes: guía clínica NICE CG103 sobre delirium (actualizada en 2023), guía para pacientes, familiares y cuidadores sobre delirium en ancianos hospitalizados de la SEGG, material para familias de Salut Sant Joan de Reus y Hshieh et al., JAMA Internal Medicine (2015).

Que no pase las noches solo en el hospital

Si tu familiar está ingresado o tiene un ingreso programado, llámanos. Te explicamos cómo organizar turnos de día o de noche para que siempre tenga a alguien a su lado, y cómo seguir cuidándole cuando vuelva a casa.