Hipertensión en Personas Mayores: Control en Casa
Casi 7 de cada 10 personas de más de 65 años tienen hipertensión. Cómo tomar la tensión en casa correctamente, qué cifras vigilar y cuándo es urgencia.
Hay una escena que se repite en muchas casas. El tensiómetro está encima de la mesa de la cocina, al lado del pastillero. Tu madre se lo pone cuando se acuerda, apunta el número en un papel que luego se pierde, y un día te llama alarmada: "me ha salido 172". Tú no sabes si eso es una urgencia, si hay que ir al CAP, si hay que darle otra pastilla o si es que se lo ha tomado justo después de subir la escalera con la compra.
La hipertensión es la condición crónica más frecuente de la vejez y, probablemente, la peor explicada. Casi todo el mundo tiene una pastilla para la tensión; casi nadie sabe cuál es su cifra objetivo, cómo hay que medirla en casa, qué número obliga a ir a urgencias ni por qué el abuelo se marea cada vez que se levanta del sillón desde que le cambiaron el tratamiento.
Con 13 años acompañando a familias en Sabadell y el Vallès Occidental, esta es una de las preguntas que más nos llegan por teléfono. Esta guía responde a las que importan de verdad, con las cifras de las guías clínicas actuales y con la parte práctica: qué se hace en casa cada día, qué se anota y cuándo hay que llamar.
Por qué la hipertensión es más frecuente y más peligrosa con la edad
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra la pared de las arterias. Con los años, esas arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas, y una arteria rígida amortigua peor cada latido: la cifra alta (la sistólica) sube, mientras la baja (la diastólica) puede incluso descender. De ahí que en personas mayores sea tan típico ver tensiones del tipo 168/72, algo poco habitual a los 40 años. Es la llamada hipertensión sistólica aislada, y es una hipertensión de verdad: no un efecto inocente de la edad.
Los números de cuánta gente convive con esto son contundentes. El artículo Cifras e impacto de la hipertensión arterial en España, publicado en la Revista Española de Cardiología en 2024, recopila los datos disponibles: en adultos de 30 a 79 años la prevalencia era del 32,9 % en 2019 —unos 10 millones de personas—, pero en las personas de 65 años o más sube al 68 %. Es decir, casi siete de cada diez. En Cataluña, el Canal Salut señala que el 25,8 % de la población de 15 años o más declara tener la presión alta, y que es el principal problema de salud declarado en ese grupo.
Lo que está en juego tampoco es menor: ese mismo trabajo estima que el 47 % de las muertes cardiovasculares en adultos de 30 a 79 años fueron atribuibles a una presión sistólica elevada. La hipertensión mal controlada es el principal factor de riesgo modificable de ictus, y también de infarto, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal y deterioro cognitivo vascular.
Y aquí está el dato que más debería mover a las familias: entre las personas mayores diagnosticadas y tratadas, solo alrededor del 40 % tiene la tensión controlada. No es un problema de falta de fármacos. Es un problema de seguimiento, de técnica de medida, de adherencia y de ajustes que nadie hace porque nadie lleva números fiables a la consulta. Y eso sí se puede arreglar desde casa.
La hipertensión no duele: ese es el problema
El Canal Salut lo recuerda: muchas personas con hipertensión están completamente asintomáticas, y cuando aparecen síntomas pueden ser dolor de cabeza, zumbidos de oídos, sangrado nasal, dificultad respiratoria, fatiga, confusión, dolor torácico o cambios en la visión. Que tu padre se encuentre perfectamente no significa que la tenga bien; y que se encuentre mal no significa siempre que la tenga alta. Sin medir, la familia va a ciegas — y esa es la razón por la que la técnica de medida en casa importa tanto.
Cómo tomar la tensión en casa correctamente
Casi todas las familias tienen un tensiómetro. Muy pocas lo usan bien, y la diferencia no es un detalle: una postura incorrecta, hablar durante la medida o un manguito demasiado pequeño pueden inflar la cifra en 10 o 15 mmHg. Con eso basta para que a alguien le suban una dosis que no necesitaba, o para que una familia pase un fin de semana angustiada sin motivo.
El Canal Salut insiste en dos condiciones previas: que el aparato esté validado y homologado, y que haya relajación física —sin ejercicio previo, con 5 minutos de reposo, espalda apoyada, brazo a la altura del corazón y piernas sin cruzar—, evitando medir con malestar o con la vejiga llena. Sobre el aparato: elige uno de brazo, no de muñeca ni de dedo; los de muñeca son más cómodos pero bastante menos fiables, sobre todo si la posición del brazo no es exacta.
Antes de medir
Nada de café, tabaco ni ejercicio en la media hora previa. Vejiga vacía. Cinco minutos sentado en reposo, sin hablar y sin mirar el móvil. Si tiene dolor, frío o acaba de discutir por teléfono, no es el momento.
La postura
Sentado, espalda apoyada en el respaldo, pies planos en el suelo, piernas sin cruzar. El brazo desnudo apoyado en la mesa, con el manguito a la altura del corazón. Ni de pie, ni en el sofá hundido, ni con el brazo colgando.
El manguito
Sobre el brazo desnudo (no encima del jersey), dos dedos por encima del pliegue del codo y ajustado: debe caber un dedo entre el manguito y el brazo. Un manguito demasiado pequeño para un brazo grueso sube la cifra falsamente; hay tallas grandes.
Cuántas medidas
Dos medidas separadas 1-2 minutos. Se descarta la primera y se anota la segunda, o la media de las dos. Si las dos difieren mucho, una tercera. Siempre en el mismo brazo, el que dio la cifra más alta la primera vez (lo comprueba el CAP).
Cuándo
Por la mañana antes del desayuno y antes de tomar la medicación, y por la tarde. Nunca justo después de la pastilla: se estaría midiendo el efecto máximo del fármaco, no el control real del día.
Anotarlo
Fecha, hora, sistólica, diastólica y pulso. Un cuaderno con cuatro columnas o una nota en el móvil. Este registro es lo que permite al médico decidir; una frase como "le sale alta a veces" no permite decidir nada.
Cuántos días medir (y cuándo dejar el tensiómetro en el cajón)
Medir muchas veces al día no da más información: da más ansiedad. La tensión oscila de forma natural y una cifra suelta significa muy poco. Lo que sí sirve son series ordenadas en los momentos en los que hay que decidir algo.
El documento de consenso de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA) sobre medidas domiciliarias propone, para la fase de diagnóstico o de inicio y cambio de tratamiento, un esquema muy concreto: 2 medidas por la mañana y 2 por la tarde durante 7 días, excluyendo los valores del primer día, y calcular la media del resto. Para el seguimiento de una persona bien controlada, el Canal Salut plantea algo mucho más ligero: basta tomar la tensión uno o dos días seguidos cada dos meses, descartando la primera medida de la mañana y de la tarde y haciendo la media.
Ese registro tiene otro valor añadido: detecta las dos trampas clásicas. La hipertensión de bata blanca (alta en la consulta, normal en casa) y la hipertensión enmascarada (normal en la consulta, alta en casa), que es la peligrosa porque pasa desapercibida. Sin medidas domiciliarias, ninguna de las dos se ve.
¿Nadie está tomando la tensión de forma fiable en casa?
Si tu familiar vive solo y el control depende de que se acuerde, el registro nunca llega a la consulta. Nuestras cuidadoras miden con la técnica correcta, a la misma hora, lo anotan y avisan cuando algo cambia. Cuéntanos la situación y te orientamos sin compromiso.
Llamar — +34 669 02 32 79Qué cifras son normales y cuál es el objetivo
La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024 clasifica la presión arterial en tres categorías, y la novedad respecto a lo que muchas familias tienen en la cabeza es que introduce un escalón intermedio, la "presión arterial elevada", que ya merece atención aunque todavía no sea hipertensión. Fíjate en que los umbrales domiciliarios son más bajos que los de la consulta:
| Categoría | Medida en consulta (mmHg) | Medida en casa (mmHg) |
|---|---|---|
| PA no elevada | Menos de 120/70 | Menos de 120/70 |
| PA elevada | De 120/70 a menos de 140/90 | De 120/70 a menos de 135/85 |
| Hipertensión | 140/90 o más | 135/85 o más |
Sobre el objetivo del tratamiento, la guía propone como referencia general bajar la sistólica a 120-129 mmHg siempre que la persona tolere bien la medicación. Pero —y esto es esencial en personas mayores— establece expresamente un enfoque más permisivo e individualizado en personas de 85 años o más, en personas con fragilidad moderada o grave, en quienes tienen hipotensión ortostática y en quienes tienen una esperanza de vida limitada: en ellas se busca la cifra más baja que resulte razonable sin provocar mareos, caídas ni pérdida de función. En personas de 65 a 79 años sin fragilidad, en cambio, los objetivos son los mismos que en adultos más jóvenes.
Traducción práctica para casa: pregunta en la próxima consulta cuál es la cifra objetivo de tu familiar y apúntala junto al tensiómetro. Sin ese dato, ningún número que salga en la pantalla se puede interpretar. Con ese dato, la familia deja de improvisar.
Cuándo es una urgencia: la crisis hipertensiva
Esta es la parte que toda familia debería tener clara antes de necesitarla. Y la idea clave es que lo que define la gravedad no es solo el número, sino los síntomas que lo acompañan.
La Fundación Española del Corazón sitúa el umbral de la crisis hipertensiva en 180/110 mmHg: por encima de esas cifras hay que actuar acudiendo al centro de salud o a urgencias. Cuando además hay signos de daño agudo en un órgano —cerebro, corazón, pulmón, ojo—, se habla de emergencia hipertensiva y se llama al 112 sin esperar.
| Qué ves | Qué hacer |
|---|---|
| Dolor de cabeza intenso y de aparición brusca, el peor de su vida | Llamar al 112 — no esperar |
| Pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, boca torcida, dificultad para hablar | Llamar al 112 — sospecha de ictus |
| Alteración de la visión, visión doble o borrosa de aparición súbita | Llamar al 112 |
| Confusión, somnolencia anormal, no responde como siempre o convulsiones | Llamar al 112 |
| Dolor en el pecho, u opresión que sube al brazo o a la mandíbula | Llamar al 112 — sospecha de problema coronario |
| Falta de aire importante, sobre todo al tumbarse, o tos con espuma rosada | Llamar al 112 — sospecha de edema de pulmón |
| 180/110 mmHg o más confirmado, pero sin ninguno de los síntomas anteriores | Contactar con el centro de salud o acudir a urgencias el mismo día |
| Cifras altas repetidas durante varios días, sin síntomas | Pedir cita en el CAP con el registro de medidas en la mano |
Dos avisos que evitan errores muy frecuentes. El primero: antes de alarmarse, repite la medida tras 5 minutos de reposo y con la técnica correcta; muchas cifras extremas son artefactos de una mala medición. El segundo, más importante: no deis nunca una pastilla extra por iniciativa propia para bajarla rápido. Bajar la presión de forma brusca también puede causar daño, sobre todo en personas mayores, y la pauta la decide quien valora al paciente. Si vuestro CAP tiene teléfono de consulta, es la primera llamada; si hay cualquiera de los síntomas de la tabla, es el 112.
La medicación: el eslabón donde se rompe todo
Los fármacos para la tensión funcionan. Lo que falla es su uso real en casa. Según la información oficial sobre medicamentos del Departament de Salut, los grupos habituales son los IECA, los ARA-II, los antagonistas del calcio, los diuréticos y los betabloqueantes, cada uno con su perfil de efectos secundarios. Conocerlos sirve para algo muy concreto: llevar el problema a la consulta en lugar de resolverlo dejando la pastilla.
| Grupo | Efectos frecuentes | Lo que conviene saber en casa |
|---|---|---|
| Diuréticos | Más ganas de orinar (sobre todo si la toma es tarde), bajada de potasio o sodio, deshidratación, mareo | Tomarlos por la mañana, nunca por la noche, evita levantarse tres veces al baño — y con ello muchas caídas nocturnas |
| IECA | Tos seca persistente, riesgo de deshidratación | La tos seca no es un catarro que no se va: se comenta en la consulta, porque hay alternativas del mismo efecto sin ese problema |
| ARA-II | Habitualmente bien tolerados; mareo si la dosis es alta | Suelen ser la alternativa cuando la tos del IECA resulta insoportable |
| Antagonistas del calcio | Hinchazón de tobillos, sensación de calor o enrojecimiento facial, estreñimiento | Los tobillos hinchados por este grupo se confunden a menudo con un problema de corazón o de riñón; hay que decirlo, no callarlo |
| Betabloqueantes | Mareos, cansancio, pulso lento | La documentación oficial de medicamentos avisa expresamente: conviene levantarse poco a poco |
Y la regla que no se negocia, en palabras de la propia documentación oficial: en ningún caso hay que reducir la dosis prescrita ni interrumpir el tratamiento sin la supervisión del profesional sanitario. La hipertensión no se cura, se controla; que hoy marque 126/74 es la prueba de que el tratamiento funciona, no de que ya sobra.
El otro frente es el olvido. A los 80 años, con seis, ocho o diez pastillas al día, la adherencia no depende de la memoria sino de la organización: mismo momento del día, mismo sitio, tomas separadas visualmente y alguien que revise. Aquí está el método completo: cómo organizar la medicación de una persona mayor sin errores. En Atention incluimos sin coste la entrega de la medicación a domicilio organizada en blísteres por tomas, precisamente porque es el punto donde más se falla.
Los mareos al levantarse: el vínculo con las caídas que casi nadie explica
Esta es la parte que más nos interesa que las familias entiendan, porque une dos cosas que se suelen tratar por separado: la pastilla de la tensión y las caídas.
La guía ESC 2024 define la hipotensión ortostática como una caída de al menos 20 mmHg en la sistólica y/o 10 mmHg en la diastólica al primer o tercer minuto de ponerse de pie. Traducido: la sangre no llega bien al cerebro durante unos segundos al incorporarse. El resultado es mareo, visión borrosa, inestabilidad, a veces un desvanecimiento — y con frecuencia una caída.
Es muy común a estas edades: las series revisadas describen entre el 4 % y el 33 % de la población anciana, con cifras mucho más altas en personas institucionalizadas o ingresadas en unidades geriátricas, y se asocia a mayor riesgo de síncope, caídas, fracturas, deterioro cognitivo y mortalidad. Y hay un detalle que explica muchas caídas "inexplicables": puede ser silenciosa, sin que la persona note mareo alguno. Simplemente se cae al levantarse del sillón o al ir al baño de noche, y la familia lo atribuye a la alfombra.
Los momentos de mayor riesgo son bastante previsibles: al levantarse de la cama por la mañana, al incorporarse después de comer, al salir de un baño caliente, cuando hace mucho calor o hay deshidratación, y —crucialmente— tras un cambio de dosis o de fármaco. Qué hacer en casa:
- Levantarse en dos tiempos. Sentarse en el borde de la cama, mover los pies y los tobillos, esperar medio minuto y solo entonces ponerse de pie, con un punto de apoyo cerca.
- Medir tumbado y de pie. Una medida acostado y otra tras un minuto de pie, apuntando las dos. Es el dato que el médico necesita para decidir si ajusta algo, y casi nunca lo tiene.
- Hidratación, salvo restricción médica: la deshidratación empeora mucho la hipotensión ortostática, y en verano esto se dispara — más sobre ello en nuestra guía de deshidratación en personas mayores.
- Camino al baño despejado y con luz. Punto de luz nocturno, sin alfombras suelta ni cables, y el orinal o el andador al alcance. La combinación de diurético, noche y oscuridad es una de las más peligrosas que existen en una casa.
- Anotar cada episodio: hora, qué estaba haciendo, si hubo caída. Tres episodios anotados cambian una consulta; "se marea a veces" no la cambia.
Y ahora el matiz que evita el error contrario, que es tan grave como el problema: esto no es un argumento para dejar la medicación. La evidencia que recoge la propia guía indica que un control adecuado de la presión arterial no aumenta el riesgo de caídas —el control intensivo incluso reduce la incidencia de hipotensión ortostática—. El objetivo no es tratar menos, sino ajustar mejor: cambiar de fármaco, revisar la dosis, mover la hora de la toma o, en personas muy frágiles, plantear con el médico una desprescripción valorada. Esa decisión es clínica, nunca doméstica.
Si tu familiar ya se ha caído alguna vez, o si notas que se agarra a los muebles, esta es la guía que completa este apartado: caídas en personas mayores, prevención y cuándo pedir ayuda. Y si además el dolor articular le está cambiando la forma de caminar, aquí lo tratamos: artrosis y dolor articular en personas mayores.
Sal, comida y movimiento: lo que de verdad baja la tensión
Las medidas de estilo de vida no son un complemento simpático del tratamiento: en la guía ESC 2024 tienen el máximo nivel de recomendación, y en muchas personas permiten usar menos fármacos.
- Sal: el objetivo de la guía ESC 2024 es una restricción a unos 2 g de sodio al día, equivalente a unos 5 g de sal, la misma cifra que recomienda la OMS. El problema no es el salero: es la sal escondida en el pan, los embutidos, los quesos curados, las conservas, las sopas de sobre, los precocinados y los aperitivos.
- Cocinar con sabor y sin sal: limón, vinagre, ajo, cebolla, pimentón, orégano, laurel, comino. Es la única forma de que un plato bajo en sal siga apeteciendo a una persona mayor que ya come poco — y quitar sal sin poner sabor suele acabar en que deja de comer.
- Potasio: la guía recomienda un aporte adecuado de potasio (fruta, verdura, legumbres) en personas sin enfermedad renal. Cuidado con los sustitutos de sal ricos en potasio: en personas con insuficiencia renal o que toman diuréticos ahorradores de potasio pueden ser peligrosos, así que se consultan antes de comprarlos.
- Actividad física regular: la guía ESC 2024 la recomienda con el máximo nivel de evidencia. En personas mayores, caminar a diario, la bicicleta estática y el trabajo de fuerza suave sirven a la vez para la tensión, para el equilibrio y para la cabeza.
- Peso y alcohol: perder peso cuando hay sobrepeso baja la tensión, y la guía limita el alcohol a un máximo de 100 g por semana (unas 7 copas de vino repartidas, no juntas). Dejar de fumar no baja tanto la tensión como se cree, pero reduce el riesgo cardiovascular global de forma mucho más grande.
- Dieta de patrón DASH o mediterránea, con fruta, verdura, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y poca carne procesada. Y reducir las bebidas azucaradas, que también aparecen en las recomendaciones de la guía.
Un aviso práctico que vemos mucho: en España el consumo estimado de sal ronda los 9,8 g al día, casi el doble de los 5 g que recomienda la OMS, según los datos manejados en el plan de reducción del consumo de sal de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Y en una persona mayor que ya come poco, quitar sal de golpe sin añadir sabor tiene un efecto secundario real: deja de comer. Si en casa ya cuesta que coma, lee esto antes de vaciar el salero — falta de apetito en personas mayores y desnutrición: señales y prevención.
Cuando la hipertensión no viene sola
Casi nunca es la única etiqueta del informe. Se acompaña de diabetes, colesterol, fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal, y cada añadido complica el día a día un poco más: más pastillas, más citas, más restricciones en la comida y más síntomas que se confunden entre sí.
- Diabetes e hipertensión es la pareja más frecuente, y comparten casi todo el manejo: alimentación, ejercicio, control domiciliario y adherencia. Nuestra guía: diabetes en personas mayores, cuidados en casa.
- Hipertensión e ictus: es el principal factor de riesgo modificable, y también lo que más determina el riesgo de recaída después de un primer episodio — cuidados en casa tras un ictus.
- Enfermedad respiratoria: muchas personas mayores suman una EPOC y acaban con dos tratamientos que hay que coordinar cada día.
- Diuréticos e incontinencia: la combinación empeora las urgencias urinarias y las levantadas nocturnas — incontinencia en personas mayores.
En este escenario, el problema real de la familia rara vez es entender la enfermedad: es sostener la rutina. Medir bien y a la misma hora, dar la medicación cuando toca, cocinar sin sal y que siga siendo comida, salir a caminar aunque llueva, vigilar el camino al baño de noche. Eso no se hace por teléfono desde el trabajo.
Muchas de nuestras familias empiezan con una asistencia por horas centrada en la franja crítica de la mañana —levantarse sin mareos, medida de tensión, medicación, desayuno y paseo— y añaden apoyo cuando hace falta. Cuando el riesgo se concentra de noche, con levantadas al baño y mareos, la opción suele ser el turno de noche. Y cuando la persona ya no puede quedarse sola con seguridad, una cuidadora interna.
La parte que más tranquiliza a quien nos llama con miedo: en Atention la cuidadora está contratada directamente por la empresa. La familia nunca es la empleadora, no gestiona nóminas ni altas en la Seguridad Social, y no asume bajas, vacaciones ni sustituciones. La responsabilidad legal es 100 % nuestra. Si quieres ver la diferencia con contratar por tu cuenta, lo desglosamos aquí: agencia o cuidadora particular.
Sobre cómo financiarlo: la hipertensión por sí sola no da derecho a nada, porque la valoración de la dependencia no se hace por diagnóstico sino por el grado de autonomía real para lavarse, vestirse, desplazarse por casa o comer. Pero cuando ya hay secuelas de un ictus, mareos que impiden moverse con seguridad o una fragilidad que obliga a supervisión, eso sí se valora. Gestionamos todo el expediente de la Ley de Dependencia sin coste para la familia, incluida la primera visita a domicilio y la solicitud. Cuanto antes se inicie el trámite, antes llega la resolución: en Cataluña los plazos son largos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la tensión normal en una persona mayor?
No hay una cifra distinta "para mayores": el umbral de hipertensión es el mismo a los 50 que a los 85. La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024 considera hipertensión una presión arterial de 140/90 mmHg o más medida en la consulta, y de 135/85 mmHg o más cuando se mide en casa con un tensiómetro (los valores domiciliarios son algo más bajos porque no interviene el nerviosismo de la consulta). Lo que sí cambia con la edad es el objetivo del tratamiento. Esa misma guía propone como objetivo general bajar la sistólica a 120-129 mmHg siempre que el paciente tolere bien la medicación, pero establece expresamente un enfoque más permisivo e individualizado en personas de 85 años o más, en personas frágiles y en quienes tienen hipotensión ortostática: en ellas se busca la cifra más baja que sea razonable sin provocar mareos, caídas ni deterioro. Por eso el objetivo concreto de tu padre o tu madre lo tiene que fijar su médico, y conviene tenerlo escrito en casa: no es lo mismo un objetivo de 125 que uno de 140, y sin saberlo la familia no puede interpretar el número que sale en la pantalla.
¿Cómo se toma la tensión en casa correctamente?
La técnica cambia el resultado, a veces en 10 o 15 mmHg, así que merece la pena hacerla bien. Usa un tensiómetro de brazo validado y homologado (el Canal Salut insiste en que el aparato esté validado); los de muñeca y los de dedo son menos fiables y no son los recomendados para el seguimiento habitual. Antes de medir: nada de café, tabaco ni ejercicio en la media hora previa, vejiga vacía y 5 minutos sentado en reposo, sin hablar. Durante la medida: sentado con la espalda apoyada, los pies planos en el suelo, las piernas sin cruzar, el brazo desnudo apoyado en la mesa con el manguito a la altura del corazón y bien ajustado (un manguito pequeño para un brazo grueso falsea la cifra al alza). Haz dos medidas separadas 1-2 minutos, descarta la primera y anota la segunda, o la media de las dos. Y anota siempre: fecha, hora, sistólica, diastólica y pulso. Un cuaderno de tres columnas vale más en la consulta que cualquier recuerdo aproximado.
¿Cada cuánto hay que medir la tensión en casa?
Menos de lo que muchas familias creen, y mejor organizado. Medir cinco veces al día genera ansiedad, no información: la tensión oscila de forma normal a lo largo del día y una cifra aislada no significa casi nada. El documento de consenso de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA) sobre medidas domiciliarias propone un esquema muy claro para las fases en que hace falta información fiable —diagnóstico, cambio de tratamiento o mal control—: dos medidas por la mañana y dos por la tarde durante 7 días, descartando los valores del primer día, y calcular la media de todas las demás. En una persona ya bien controlada, el seguimiento puede ser mucho más ligero; el Canal Salut señala que basta tomar la tensión uno o dos días seguidos cada dos meses, descartando la primera medida de la mañana y de la tarde y calculando la media. La regla práctica en casa: series ordenadas antes de las citas médicas o cuando el médico cambia algo, y calma el resto del tiempo. Lo que sí hay que medir siempre es cuando aparecen síntomas nuevos: mareo, dolor de cabeza intenso, visión borrosa.
El tensiómetro marca 190/105. ¿Tengo que ir a urgencias?
Lo primero: repite la medida. Espera 5 minutos sentado, en silencio, y vuelve a medir con la técnica correcta; un número aislado tras subir escaleras, con dolor o con la vejiga llena engaña con frecuencia. Si se confirma una cifra de 180/110 mmHg o superior, la Fundación Española del Corazón lo considera una crisis hipertensiva y hay que actuar: contactar con el centro de salud o acudir a urgencias. Y hay un escalón por encima que no admite espera. Si a esas cifras altas se suma cualquiera de estos síntomas —dolor de cabeza intenso y de aparición brusca, alteración de la visión, confusión o somnolencia anormal, dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, boca torcida, convulsiones, dolor en el pecho o falta de aire importante—, se llama al 112 inmediatamente. Eso ya no es "la tensión alta": puede ser un ictus, un problema coronario o un edema de pulmón. Nunca hay que dar una pastilla extra por iniciativa propia para "bajarla rápido": bajar la tensión de golpe también puede hacer daño, y la pauta la da el profesional que valora a la persona.
Mi madre se marea al levantarse desde que le cambiaron la pastilla de la tensión. ¿Es normal?
Es frecuente y hay que decírselo al médico, pero sin retirar nada por vuestra cuenta. Ese mareo al ponerse de pie tiene nombre: hipotensión ortostática. La guía ESC 2024 la define como una caída de al menos 20 mmHg en la sistólica y/o de al menos 10 mmHg en la diastólica al primer o tercer minuto de ponerse de pie. Es muy común en la vejez —las series describen entre el 4 % y el 33 % de la población anciana, con cifras mucho más altas en personas institucionalizadas o ingresadas en unidades geriátricas— y se asocia a mareo, inestabilidad, síncope, caídas y fracturas. El detalle importante: puede ser silenciosa, sin sensación de mareo, y explicar caídas que la familia no sabe atribuir a nada. Qué hacer: anotar cuándo ocurre (al levantarse de la cama, después de comer, al ir al baño de noche), medir la tensión tumbado y después de un minuto de pie y llevar esos números a la consulta, y mientras tanto aplicar lo básico —levantarse en dos tiempos: sentarse en el borde de la cama, mover los pies y esperar medio minuto antes de ponerse de pie—, buena hidratación salvo restricción médica, luz encendida por la noche y camino libre hasta el baño. El médico decidirá si ajusta la dosis, cambia el fármaco o mueve la hora de la toma. Y un matiz que tranquiliza: la evidencia recogida en la guía indica que controlar bien la tensión no aumenta el riesgo de caídas; el problema son los efectos concretos de un fármaco o una dosis mal ajustada en una persona frágil, no el hecho de tratarse.
¿Se puede dejar la pastilla de la tensión si ya la tiene bien?
No, y es el error más repetido en las casas. La hipertensión no se cura: se controla. Que el tensiómetro marque 128/76 significa que el tratamiento está funcionando, no que ya no haga falta. La información oficial sobre medicamentos del Departament de Salut es explícita: en ningún caso hay que reducir la dosis prescrita ni interrumpir el tratamiento sin la supervisión del profesional sanitario. Si se deja, la tensión vuelve a subir en días o semanas, casi siempre sin que la persona note nada. Los otros dos motivos típicos de abandono también tienen solución si se hablan en la consulta en lugar de resolverse en casa: los efectos secundarios (tos seca con algunos fármacos, hinchazón de tobillos con otros, mareos, tener que ir mucho al baño con los diuréticos) casi siempre se pueden gestionar cambiando de grupo, de dosis o de hora de la toma; y el olvido se combate con organización, no con memoria. Sí existe una situación en la que el médico puede reducir o retirar fármacos —lo que se llama desprescripción—, y se da en personas muy mayores, frágiles, con hipotensión, mareos o caídas: pero es una decisión clínica, valorada y monitorizada, no una decisión de la familia.
¿En qué puede ayudar una cuidadora a una persona mayor con hipertensión?
En lo que decide el control real: la constancia. Nuestras cuidadoras toman la tensión con la técnica correcta y a la misma hora, la anotan en un registro que la familia y el médico pueden leer, se aseguran de que la medicación se toma como está pautada y a la hora pautada, y avisan cuando algo se sale de lo habitual: cifras altas repetidas, mareos al levantarse, tobillos hinchados, tos nueva. También sostienen lo que en la práctica cuesta más: cocinar con poca sal y que la comida siga apeteciendo, mantener la hidratación, acompañar el paseo diario y vigilar el camino al baño por la noche, que es donde se concentran muchas caídas. En Atention la cuidadora está contratada directamente por la empresa: la familia nunca es la empleadora, no gestiona nóminas ni altas en la Seguridad Social y no asume bajas ni sustituciones. La responsabilidad legal es 100 % nuestra. Además incluimos sin coste la entrega de la medicación a domicilio, organizada en blísteres por tomas, y gestionamos el expediente de la Ley de Dependencia sin coste para la familia. Una cuidadora no sustituye al médico ni a la enfermera del CAP: hace posible, cada día, lo que el equipo sanitario ha indicado.
Este artículo tiene finalidad informativa. Las categorías y objetivos de presión arterial, la definición de hipotensión ortostática y las recomendaciones de sodio, alcohol y actividad física provienen de la guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024 sobre presión arterial elevada e hipertensión, y de los comentarios a esa guía publicados en la Revista Española de Cardiología. Los datos de prevalencia, conocimiento y control en España proceden del artículo "Cifras e impacto de la hipertensión arterial en España" (Revista Española de Cardiología, 2024); los datos catalanes y las condiciones de medida domiciliaria, del Canal Salut y del portal de medicamentos del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya; el esquema de automedida de 7 días, del documento de consenso de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA) sobre medidas domiciliarias de presión arterial; y el umbral de 180/110 mmHg de la crisis hipertensiva, de la Fundación Española del Corazón. Este contenido no sustituye en ningún caso el criterio del médico de familia, el cardiólogo o la enfermera que atienden a tu familiar, que son quienes deben fijar la cifra objetivo y la medicación en cada caso concreto. Nunca modifiquéis ni suspendáis un tratamiento antihipertensivo por vuestra cuenta. Ante una presión de 180/110 mmHg o superior acompañada de dolor de cabeza intenso, alteración de la visión o del habla, confusión, pérdida de fuerza, dolor en el pecho o falta de aire, llamad al 112.
Hablamos, sin compromiso
Si el control de la tensión de tu padre o tu madre depende de que se acuerde solo —o si ya hay mareos y algún tropiezo—, llámanos. En 15 minutos te orientamos sobre qué apoyo encaja en vuestra situación y sobre cómo la Ley de Dependencia puede ayudar a financiarlo.