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13 min de lecturaPor , responsable de Atention

Osteoporosis en Personas Mayores: Evitar Fracturas

La osteoporosis no duele hasta que algo se rompe. Quién debe hacerse una densitometría, cuánto calcio y vitamina D necesitas y qué ejercicio fortalece el hueso.

Casi ninguna familia llega a la palabra osteoporosis por su propio pie. Se llega en urgencias, con una muñeca escayolada porque tu madre puso la mano al tropezar en la acera. O más tarde y peor: con una fractura de cadera y una operación por delante. Y entonces, en el informe, aparece una frase que nadie os había dicho antes: osteoporosis.

Este artículo trata de la fase anterior, la que casi nadie aprovecha. Porque hay una diferencia enorme entre las dos maneras de conocer esta enfermedad: descubrirla por una radiografía de un hueso roto, o descubrirla a tiempo y trabajar durante años para que ese hueso no se rompa. En 13 años acompañando a familias en Sabadell y el Vallès Occidental hemos visto muchísimas veces la primera. La segunda es la que queremos ponerte por escrito.

Si la fractura ya ha ocurrido, la otra mitad de esta guía está aquí: fractura de cadera en mayores, recuperación y cuidados en casa. Este post es el "antes"; ese es el "después".

Qué es la osteoporosis y por qué se llama la enfermedad silenciosa

El hueso no es una piedra: es un tejido vivo que se destruye y se reconstruye continuamente. A partir de cierta edad —y sobre todo en las mujeres tras la menopausia— el equilibrio se rompe: se destruye más de lo que se fabrica. El hueso mantiene su forma pero se vuelve poroso y frágil por dentro. El Canal Salut de la Generalitat lo define sin rodeos: una enfermedad del esqueleto que debilita los huesos y hace que se rompan con facilidad. Y añade el apodo que lo explica todo: la enfermedad silenciosa, porque no suele producir síntomas hasta que aparece una fractura.

Sobre cuánta gente convive con esto en España, la referencia más reciente es el estudio OsteoSER de la Sociedad Española de Reumatología, realizado sobre 1.522 personas. Sus resultados en población de más de 50 años: 10,7 % tiene osteoporosis y 54,4 % tiene osteopenia (masa ósea baja). Con una diferencia enorme por sexo: 18,6 % de las mujeres frente al 2,6 % de los hombres. Y entre las mujeres de 65 años o más, la osteoporosis afecta al 24,9 %, lo que equivale a alrededor de 1,3 millones de mujeres españolas con riesgo alto de fractura.

El dato que mejor resume el problema es otro, y también es de la Sociedad Española de Reumatología: en España se producen 782 fracturas por fragilidad al día, y solo el 36 % de esas personas recibe tratamiento para la osteoporosis. Es decir: dos de cada tres personas que ya se han roto un hueso por tenerlo débil salen del sistema sin nada que evite la siguiente. Ese hueco es, en la práctica, la mejor oportunidad de prevención que existe.

Por qué importan tanto la muñeca y la vértebra

Las tres localizaciones típicas de la fractura osteoporótica son la muñeca, las vértebras y la cadera, y suelen aparecer en ese orden a lo largo de los años. La muñeca es la primera señal: se rompe al frenar una caída con la mano, cuando los reflejos todavía funcionan. La cadera llega más tarde, cuando la persona ya no consigue poner la mano y cae de lado.

Las vértebras son el eslabón invisible. La literatura médica estima que cerca de dos tercios de las fracturas vertebrales por osteoporosis no dan síntomas o se manifiestan únicamente como pérdida de altura y espalda encorvada, y se descubren de casualidad en una radiografía pedida por otro motivo. Por eso hay un gesto tan simple como útil: medir la altura. Si tu madre ha perdido más de cuatro centímetros respecto a la talla que tenía de joven, o dos centímetros entre dos mediciones del CAP, eso no es "que se encoge con los años": es un motivo razonable para estudiar la columna.

Quién tiene más riesgo (y qué se puede cambiar)

El riesgo no se reparte por igual. Estos son los factores que más pesan, con el detalle que hace falta para llevarlo a una consulta de diez minutos:

Ser mujer y haber pasado la menopausia

Es el factor más determinante. La caída de estrógenos acelera la pérdida de hueso, y más aún si la menopausia fue precoz. Los datos del estudio OsteoSER de la Sociedad Española de Reumatología lo cuantifican: entre los mayores de 50 años, tienen osteoporosis el 18,6 % de las mujeres frente al 2,6 % de los hombres.

Haber tenido ya una fractura por fragilidad

El factor de riesgo más potente de todos, y el más ignorado. Las guías de la SEIOMM señalan que el mayor riesgo de sufrir una nueva fractura se concentra en los dos años siguientes a la primera: es lo que llaman riesgo inminente. Una muñeca rota a los 72 años es un aviso de la cadera de los 76.

Antecedentes familiares

Que la madre o el padre hayan tenido una fractura de cadera aumenta el riesgo propio. Es un dato que conviene tener claro antes de ir a la consulta.

Corticoides durante meses

Uno de los factores más frecuentes y sobre los que más se puede actuar. Con dosis del orden de 5 mg diarios de prednisona mantenidas más de tres meses ya aumenta el riesgo de fractura, y la pérdida de hueso es más rápida precisamente en los primeros 3 a 6 meses de tratamiento. Si tu familiar toma corticoides de forma prolongada por una enfermedad respiratoria o reumática, esto se pregunta en la consulta.

Peso muy bajo y desnutrición

Poco peso significa poco hueso y poco músculo. La pérdida de peso involuntaria en una persona mayor no es un detalle estético: es un factor de riesgo de fractura y de caída.

Tabaco, alcohol y sedentarismo

Los tres aparecen expresamente entre los factores de riesgo que recoge el Canal Salut. El sedentarismo es el más modificable de todos: el hueso que no recibe carga se debilita, y unas semanas en la cama tras un ingreso bastan para notarlo.

Déficit de calcio y de vitamina D

Muy habitual en personas mayores que salen poco a la calle y comen poco variado. Los estudios españoles publican prevalencias de déficit de vitamina D muy dispares, entre el 30 % y el 87 % según la población estudiada, y coinciden en que es más frecuente en personas mayores y todavía más en las que viven en residencias.

Otras enfermedades y medicamentos

Celiaquía, artritis reumatoide, problemas de tiroides, enfermedad renal crónica y otros procesos afectan al hueso. Y varios fármacos frecuentes a estas edades no debilitan el hueso pero sí provocan la caída: somníferos, ansiolíticos y pastillas para la tensión que dan mareo al levantarse.

Fíjate en cuántos de ellos son modificables: el ejercicio, la alimentación, el tabaco, el alcohol, la vitamina D, la revisión de la medicación que provoca mareo. La edad y el sexo no se pueden cambiar; casi todo lo demás, sí.

Cómo se diagnostica: la densitometría y el índice T

La prueba que mide la fragilidad del hueso es la densitometría ósea (DXA). El Canal Salut la describe como una prueba similar a una radiografía y completamente indolora: la persona se tumba unos minutos y el aparato mide la densidad mineral en la columna lumbar y en el fémur. No hay pinchazos, no hay contraste, no hay que estar en ayunas.

El resultado se expresa como índice T (o T-score): compara el hueso de tu familiar con el de una persona joven sana. Así se interpreta, según los criterios de la Organización Mundial de la Salud que se usan en la práctica clínica y que recogen las guías de la SEIOMM de 2022:

ResultadoQué significaQué se hace
Índice T de −1 o superiorNormalDensidad ósea dentro de lo esperable. Mantener dieta, ejercicio y prevención de caídas.
Índice T entre −1 y −2,5Osteopenia (masa ósea baja)No es una enfermedad ni una sentencia. Es el momento de actuar sin fármacos, salvo que se sumen otros factores de riesgo.
Índice T de −2,5 o inferiorOsteoporosisSe valora tratamiento farmacológico junto con calcio, vitamina D, ejercicio y prevención de caídas.
Índice T de −2,5 o inferior con fractura previaOsteoporosis establecidaRiesgo alto. La prioridad es evitar la siguiente fractura, y el margen de tiempo es corto.

Tres cosas que conviene entender antes de pedir cita. La primera: la densitometría no es un cribado universal. No se hace a todo el mundo por cumplir años, sino cuando hay factores de riesgo que la justifican, y es el médico de familia quien la valora. La segunda: existen calculadoras de riesgo de fractura como el FRAX, útiles como apoyo, aunque la propia SEIOMM advierte de que su validez en la población española es limitada. Y la tercera, la más importante: si tu familiar ya ha tenido una fractura por fragilidad, no hace falta esperar a un número para saber que hay riesgo alto. Esa fractura ya es el diagnóstico.

Qué llevar a la consulta para no salir con las manos vacías: la edad de la menopausia, las fracturas que ha tenido (todas, incluida la muñeca de hace ocho años), si su madre o su padre se rompieron la cadera, los corticoides que toma o ha tomado y cuánto tiempo, si ha perdido altura, si ha perdido peso y si se ha caído en el último año.

¿Tu familiar ya se ha caído una vez y vive solo?

La primera caída sin consecuencias es la mejor señal de aviso que vas a recibir. Unas horas al día de acompañamiento en los momentos de riesgo —levantarse, la ducha, la noche— cambian el pronóstico mucho más que cualquier suplemento. Cuéntanos la situación y te orientamos sin compromiso.

Llamar — +34 669 02 32 79

Lo que de verdad fortalece el hueso

1. Calcio: 1.000-1.200 mg al día, mejor del plato que del bote

Las guías de práctica clínica de la SEIOMM (Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral, actualización de 2022) son claras: la ingesta de calcio debe ser de 1.000 a 1.200 mg al día, preferiblemente a través de la dieta, y solo se añaden suplementos si con la comida no se llega. Esto es más fácil de lo que parece si se sabe dónde está el calcio. Valores orientativos por ración:

AlimentoCalcio aproximado
Un vaso de leche (250 ml)Unos 300 mg
Un yogur natural (125 g)Unos 150 mg
Queso semicurado (30 g, dos lonchas finas)Unos 250 mg
Queso fresco tipo Burgos (100 g)Unos 180 mg
Sardinas o boquerones en lata con su espina (50 g)Unos 200 mg
Garbanzos o alubias cocidos (un plato)Unos 100 mg
Almendras (un puñado, 30 g)Unos 75 mg
Brócoli, col o acelgas cocidos (un plato)Unos 90 mg
Bebida vegetal enriquecida en calcio (250 ml)Unos 300 mg (mirar la etiqueta)

Con tres raciones de lácteos al día (un vaso de leche, un yogur y un poco de queso) ya se está en torno a los 700 mg; el resto lo completan las legumbres, las verduras, los frutos secos y, sobre todo, las conservas de pescado azul que se comen con la espina. Si tu familiar no tolera la leche, las bebidas vegetales enriquecidas y los quesos curados resuelven la mayor parte. Y si el problema de fondo es que come cada vez menos, esa es la prioridad real: desnutrición en personas mayores, señales y prevención.

Un aviso: más calcio no es mejor. Pasarse de la cantidad recomendada no fortalece más el hueso y los suplementos por encima de lo necesario tienen sus propios inconvenientes. La dosis la decide el médico.

2. Vitamina D: sin ella, el calcio no entra

La vitamina D es la que permite absorber el calcio del intestino, y además interviene en la fuerza muscular, así que influye a la vez en el hueso y en el riesgo de caída. Las guías de la SEIOMM recomiendan habitualmente 800 a 1.200 UI al día (o su equivalente semanal o mensual), con el objetivo de mantener los niveles sanguíneos de 25-hidroxivitamina D por encima de 25-30 ng/ml.

El problema es que la vitamina D casi no viene de la comida: se fabrica en la piel con la luz del sol. Y una persona mayor que sale poco a la calle, que se cubre siempre y cuya piel además sintetiza peor que la de un joven, tiene todas las papeletas del déficit. Los estudios españoles publican prevalencias muy dispares, entre el 30 % y el 87 % según la población estudiada, y coinciden en que es más frecuente en personas mayores y todavía más en las que viven en residencias. De ahí una recomendación doblemente útil: salir a la calle todos los días. Suma sol, suma marcha, suma equilibrio y suma vida social. El suplemento, si hace falta, lo pauta el médico; no se compra por criterio propio ni se dobla la dosis porque "algo tan sencillo no puede hacer daño".

3. Proteína y músculo: el hueso no aguanta solo

Un hueso frágil rodeado de músculo fuerte se rompe menos, porque el músculo estabiliza y evita la caída. Por eso la nutrición del hueso no es solo calcio: hace falta proteína en cada comida (huevo, pescado, carne, legumbres, lácteos) y hace falta no adelgazar sin control. En personas mayores, perder peso perdiendo músculo empeora el escenario aunque el número de la báscula parezca mejor.

4. Ejercicio: el único estímulo que hace que el hueso reaccione

El hueso se refuerza cuando se le exige. El Canal Salut recomienda como base el ejercicio en el que se sostiene el propio peso —caminar, subir escaleras, bailar— y menciona el taichí y el yoga como buenas opciones. El consenso británico de expertos "Strong, Steady and Straight", respaldado por la British Geriatrics Society, lo ordena en tres ideas que se recuerdan muy bien:

  • Fuerte (strong). Trabajo de fuerza al menos dos días por semana. Es lo que más estimula el hueso y lo que menos se hace: sentadillas apoyadas en una silla, levantarse y sentarse repetidas veces, subir escalones, ejercicios con bandas elásticas o pesos pequeños.
  • Estable (steady). Entrenar el equilibrio. Sin caída casi no hay fractura, así que esta parte protege tanto como el calcio: apoyo sobre una pierna junto a la encimera, caminar en línea, taichí.
  • Recto (straight). Cuidar la columna. El mismo consenso recomienda evitar las posturas con flexión intensa de la espalda hacia delante, tanto en el ejercicio como en la vida diaria: nada de abdominales clásicos, y para coger algo del suelo se flexionan las rodillas manteniendo la espalda recta.

Ese consenso añade una recomendación concreta para quien pueda hacerla: alrededor de 50 impactos moderados la mayoría de los días —trote suave, pequeños saltos, dejar caer el talón al caminar—, porque el impacto es lo que le dice al hueso que tiene que reforzarse. Aquí es imprescindible el matiz: en personas con fracturas vertebrales, con osteoporosis grave o muy frágiles, el impacto y la intensidad los tiene que graduar el fisioterapeuta. Caminar sigue siendo excelente por muchos motivos, pero por sí solo estimula el hueso menos que la fuerza y el impacto.

Tienes la rutina práctica, ejercicio por ejercicio, en nuestra guía de ejercicios para personas mayores en casa: fuerza y equilibrio. Y si el dolor articular es lo que le impide moverse, empieza por aquí: artrosis y cómo aliviar el dolor.

La otra mitad de la prevención: que no se caiga

Esta es la parte que las familias pueden cambiar más rápido. Una fractura por fragilidad necesita casi siempre dos ingredientes: un hueso debilitado y un golpe. Sobre el hueso se trabaja en meses; sobre la caída, en un fin de semana.

Las tres intervenciones con más impacto son revisar la casa (alfombras, cables, iluminación nocturna del pasillo, barras en el baño, silla de ducha, calzado cerrado con suela antideslizante), revisar con el médico la medicación que da somnolencia o baja la tensión, y revisar la vista. Lo tenemos desarrollado paso a paso en la guía de prevención de caídas en personas mayores y en cómo adaptar la casa con productos de apoyo.

Un caso muy concreto que vemos a menudo: las pastillas para la tensión mal ajustadas provocan mareo al levantarse de la cama o del sofá, y ese mareo acaba en el suelo. Si tu familiar lo nota, lee esto y coméntalo en la consulta: hipertensión en personas mayores y control en casa. Y si el pastillero ya es un laberinto: cómo organizar la medicación sin errores.

Tratamiento farmacológico: lo que la familia debe saber

Quién debe tomar medicación para el hueso lo decide el médico, pero conviene entender el criterio. Las guías de la SEIOMM indican tratar a las personas con fracturas por fragilidad previas, con un índice T de −2,5 o inferior, o con osteopenia acompañada de factores de riesgo. Los fármacos disponibles son fundamentalmente los bisfosfonatos (alendronato, risedronato, zoledronato), el denosumab, la teriparatida y el romosozumab. El Canal Salut recuerda que los bisfosfonatos son los más utilizados y que no están recomendados cuando el riesgo de fractura es bajo: esto no es una pastilla para todo el mundo.

Tres avisos prácticos que en casa marcan la diferencia:

  • El tratamiento se abandona con muchísima frecuencia. Y casi siempre por el mismo motivo: no duele nada, así que parece que no hace nada. Los bisfosfonatos orales, además, son incómodos: se toman en ayunas, con un vaso de agua entero y sin tumbarse durante la media hora siguiente. Si tu familiar no lo está cumpliendo, dilo en la consulta: hay alternativas semanales, mensuales o inyectables.
  • El denosumab no se interrumpe por decisión propia. La AEMPS publicó en 2019 una nota informativa tras recibir 64 notificaciones de fracturas vertebrales aparecidas en los seis meses siguientes a suspender el tratamiento con Prolia, de las cuales 44 eran fracturas múltiples. Al dejarlo, la densidad ósea baja y el riesgo sube, por lo que la retirada debe planificarla el médico, normalmente con otro fármaco de relevo. Si la próxima inyección se ha pasado de fecha, hay que llamar al centro de salud.
  • Calcio y vitamina D acompañan siempre. Las guías de la SEIOMM señalan que las personas tratadas para la osteoporosis deben tener un aporte adecuado de ambos para que el fármaco funcione.

Y la pregunta que casi nadie hace y que más fracturas evita: si tu familiar ya se ha roto un hueso, ¿salió del hospital con tratamiento para el hueso? Recuerda el dato: solo el 36 % de las personas que sufren una fractura por fragilidad en España lo recibe. Si en el informe de alta no aparece nada, pregúntalo expresamente en la siguiente visita al médico de familia. Es una conversación de cinco minutos con un margen de tiempo corto, porque el riesgo de la siguiente fractura se concentra en los dos años posteriores.

Cuándo consultar sin esperar a la revisión

SeñalQué hacer
Cualquier hueso roto por un golpe leve o una caída desde su propia alturaEs una fractura por fragilidad: hay que pedir estudio del hueso, no solo curar la fractura
Pérdida de más de 4 cm de altura respecto a su talla de jovenConsulta con el médico de familia: hay que descartar fracturas vertebrales
Dolor de espalda intenso que aparece de golpe, al agacharse o al levantar algoValoración médica: puede ser una fractura vertebral aunque no haya habido caída
Espalda cada vez más encorvada en la zona dorsalMotivo de consulta, aunque no duela
Toma corticoides desde hace más de tres mesesPreguntar expresamente por la protección del hueso y por la densitometría
Ha empezado a caerse o a agarrarse a los mueblesRevisión de medicación, de la vista y del equilibrio: aquí se previene la próxima fractura

Dónde encaja la ayuda en casa

La prevención de fracturas tiene un problema muy humano: se sostiene sobre la constancia diaria. Los ejercicios hay que hacerlos hoy y también en marzo. El calcio tiene que estar en las tres comidas, no en la lista de la compra. La vitamina D hay que tomarla el día que toca. Y a la calle hay que salir aunque llueva. Cuando quien tiene que sostener todo eso es una hija que trabaja y vive a treinta minutos, la realidad es que no se sostiene.

Ahí es donde una cuidadora cambia el resultado, y con mucha frecuencia sin necesidad de cubrir el día entero. Muchas de nuestras familias empiezan con una asistencia por horas en la franja de más riesgo —levantarse, la ducha, el desayuno, los ejercicios pautados, el paseo—, y suman limpieza del hogar para que nadie se suba a una silla a limpiar lo alto de un armario, que es una de las escenas que más fracturas produce. Si el riesgo es nocturno, existe el turno de noche; y cuando la persona ya no puede quedarse sola con seguridad, el paso siguiente es una cuidadora interna. Además incluimos sin coste la entrega de la medicación a domicilio organizada en blísteres, para que ni el calcio ni la vitamina D ni el tratamiento del hueso se queden sin tomar.

Y la parte que más tranquiliza a las familias que nos llaman con miedo: en Atention contratamos directamente a la cuidadora. La familia no es la empleadora, no firma contratos laborales, no gestiona nóminas ni altas en la Seguridad Social y no asume bajas, vacaciones ni sustituciones. La responsabilidad legal es 100 % nuestra. Si quieres ver la diferencia con contratar por tu cuenta, está desglosada aquí: agencia o cuidadora particular.

Sobre cómo pagarlo: si la osteoporosis ya ha dejado secuelas —una fractura vertebral que limita moverse, una cadera operada, dificultad para ducharse o vestirse sin ayuda—, suele haber base para una valoración de dependencia. Gestionamos todo el expediente de la Ley de Dependencia sin coste para la familia, incluida la primera visita a domicilio y la solicitud, porque estamos adheridos a la Generalitat de Catalunya. Cuanto antes se inicie, antes llega la resolución.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se sabe si mi madre tiene osteoporosis si no le duele nada?

No se sabe mirándola, y eso es exactamente lo que hace peligrosa a esta enfermedad: el Canal Salut de la Generalitat la llama directamente "la enfermedad silenciosa" porque no suele producir síntomas hasta que aparece una fractura. Hay tres pistas que sí se pueden ver en casa. La primera es la pérdida de talla: si tu madre ha perdido más de cuatro centímetros respecto a la altura que tenía de joven, o si en dos mediciones sucesivas en el CAP ha perdido dos centímetros, hay que descartar fracturas vertebrales. La segunda es la postura: una espalda cada vez más encorvada a la altura del pecho (cifosis dorsal) apunta al mismo sitio. Y la tercera, la más importante: cualquier hueso roto por un golpe que no debería haber roto nada —caerse desde su propia altura, frenar una caída con la mano, toser fuerte y fracturarse una costilla— es una fractura por fragilidad y es motivo suficiente para estudiar el hueso. El diagnóstico se confirma con una densitometría, que es una prueba indolora y rápida.

¿Qué significa el resultado de la densitometría y el índice T?

La densitometría (DXA) mide la densidad mineral ósea en la columna lumbar y en la cadera y la compara con la de una persona joven sana. Esa comparación es el índice T o T-score. Según los criterios de la Organización Mundial de la Salud que se usan en la práctica clínica, un valor de −1 o superior se considera normal; entre −1 y −2,5 se habla de osteopenia, es decir, masa ósea baja; y a partir de −2,5 (es decir, −2,5 o valores más negativos) se habla de osteoporosis. Las guías de la SEIOMM de 2022 definen la osteoporosis como un índice T inferior a −2,5 en columna lumbar, cadera total o cuello femoral. Dos matices importantes para la familia: la osteopenia no es una enfermedad ni condena a nadie a fracturarse, es un aviso para trabajar dieta, ejercicio y prevención de caídas; y al revés, una persona que ya ha tenido una fractura por fragilidad se considera de alto riesgo aunque su densitometría no llegue a −2,5, porque el número no lo explica todo.

¿Cuánto calcio y cuánta vitamina D necesita una persona mayor?

Las guías de práctica clínica de la SEIOMM (Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral, actualización de 2022) recomiendan una ingesta de calcio de 1.000 a 1.200 mg al día, preferiblemente a través de la dieta y añadiendo suplementos solo si con la comida no se llega. Para la vitamina D, la dosis que se recomienda habitualmente es de 800 a 1.200 UI al día (o su equivalente semanal o mensual), con el objetivo de mantener los niveles sanguíneos de 25-hidroxivitamina D por encima de 25-30 ng/ml. En la práctica, 1.000-1.200 mg de calcio se cubren con unas tres raciones de lácteos al día más alimentos como sardinas en lata con su espina, legumbres, almendras o bebidas vegetales enriquecidas. La vitamina D es distinta: casi no viene de la comida, se fabrica con la exposición al sol, y en personas mayores que salen poco de casa el déficit es muy frecuente, así que aquí el suplemento lo pauta el médico y no se improvisa. Importante: más calcio del recomendado no fortalece más el hueso y los suplementos en exceso tienen sus propios riesgos.

¿Qué ejercicio va bien para la osteoporosis y cuál hay que evitar?

El hueso se fortalece cuando se le pide esfuerzo, así que la base es el ejercicio en el que se sostiene el propio peso: el Canal Salut recomienda caminar, subir escaleras o bailar, y menciona también el taichí y el yoga. El consenso británico de expertos "Strong, Steady and Straight", respaldado por la British Geriatrics Society, lo organiza en tres ideas muy útiles: fuerza (trabajo de resistencia al menos dos días por semana, que es lo que más estimula el hueso), equilibrio (para no caerse, porque sin caída casi no hay fractura) y espalda recta (cuidar la columna). Ese mismo consenso recomienda, en las personas que pueden hacerlo, alrededor de 50 impactos moderados la mayoría de los días —trotar suave, pequeños saltos, dejar caer el talón al andar— y avisa de lo que hay que evitar: las posturas con flexión intensa de la columna hacia delante, tanto en el ejercicio como en la vida diaria. Es decir, nada de abdominales clásicos ni de doblar la espalda para levantar peso del suelo: se flexionan las rodillas y se mantiene la espalda recta. En personas con fracturas vertebrales o muy frágiles, la intensidad y el impacto los tiene que graduar el fisioterapeuta.

¿Los medicamentos para la osteoporosis se pueden dejar cuando la persona se siente bien?

No por decisión propia, y hay un caso en el que dejarlo sin más es claramente peligroso. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó en 2019 una nota informativa sobre el denosumab (Prolia) tras recibir 64 notificaciones de fracturas vertebrales aparecidas en los seis meses siguientes a suspender el tratamiento, de las cuales 44 eran fracturas múltiples: al interrumpirlo baja la densidad ósea y sube el riesgo de fractura, por lo que la suspensión debe planificarla el médico, habitualmente con otro fármaco de relevo. Con los bisfosfonatos orales el problema es otro y muy frecuente: la persona los abandona porque son incómodos de tomar (en ayunas, con un vaso de agua entero y sin tumbarse durante la media hora siguiente) o porque "ya no le duele nada" —y nunca le dolió, porque la osteoporosis no duele—. Si tu familiar tiene tratamiento para el hueso, la conversación correcta no es dejarlo, es preguntar en la próxima visita cuánto tiempo está previsto mantenerlo y cómo se revisa. Ninguna decisión sobre estos fármacos debería tomarse en casa.

¿Se puede prevenir la osteoporosis a partir de los 70 u 80 años o ya es tarde?

No es tarde, aunque el objetivo cambia. A los 40 se trabaja para acumular masa ósea; a los 80, para no fracturarse. Y ahí siguen funcionando cosas muy concretas: asegurar el calcio y la vitamina D, mantener la ingesta de proteína para no perder músculo, hacer ejercicio de fuerza y equilibrio adaptado, revisar con el médico la medicación que provoca somnolencia o bajadas de tensión, quitar de casa las alfombras y los cables, poner luz en el pasillo por la noche y barras de sujeción en el baño, y tomar el tratamiento pautado si lo hay. Fíjate en que la mitad de esa lista no es sobre el hueso, es sobre la caída: una fractura por fragilidad casi siempre necesita las dos cosas, un hueso debilitado y un golpe. Reforzar cualquiera de los dos frentes reduce el riesgo, y el frente de las caídas se puede mejorar en semanas.

¿En qué puede ayudar una cuidadora si mi familiar tiene osteoporosis?

Sobre todo en la parte que en casa nunca se sostiene sola: la constancia. Nuestras cuidadoras acompañan cada día los ejercicios de fuerza y equilibrio que ha pautado el fisioterapeuta o el CAP, se ocupan de que las comidas lleven de verdad calcio y proteína (no solo caldo y fruta), vigilan que el suplemento de vitamina D y el tratamiento del hueso se tomen como están indicados y cuándo toca, y sobre todo eliminan riesgo de caída de la rutina diaria: acompañan en la ducha, ayudan a levantarse de la cama por la noche, retiran obstáculos y evitan que la persona se suba a una silla a bajar algo del armario. En Atention la cuidadora está contratada directamente por la empresa: la familia nunca es la empleadora, no gestiona nóminas ni altas en la Seguridad Social y no asume bajas ni sustituciones. La responsabilidad legal es 100 % nuestra. Una cuidadora no sustituye al médico ni al fisioterapeuta: hace que lo que ellos indican se cumpla los 365 días.

Este artículo tiene finalidad informativa. Los datos de prevalencia, de fracturas por fragilidad diarias en España y de porcentaje de pacientes tratados provienen del estudio OsteoSER y de las publicaciones de la Sociedad Española de Reumatología. Los criterios diagnósticos por índice T, las recomendaciones de calcio y vitamina D, los criterios de tratamiento y el concepto de riesgo inminente de nueva fractura proceden de las Guías de práctica clínica en la osteoporosis posmenopáusica, glucocorticoidea y del varón (actualización 2022) de la SEIOMM. La descripción de la enfermedad, la densitometría y las recomendaciones de prevención se basan en la información publicada por el Canal Salut del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya. Las recomendaciones de ejercicio siguen el consenso de expertos "Strong, Steady and Straight" de la Royal Osteoporosis Society, respaldado por la British Geriatrics Society. El aviso sobre la suspensión del denosumab corresponde a la nota informativa de la AEMPS de 2019. No sustituye en ningún caso el criterio del médico de familia, el reumatólogo, el traumatólogo o el fisioterapeuta que atienden a tu familiar, que son quienes deben indicar la densitometría, los suplementos, el tratamiento y los ejercicios en cada caso concreto. Ante un dolor de espalda intenso de aparición brusca o cualquier fractura tras un golpe leve, consulta sin esperar.

Hablamos, sin compromiso

Si tu padre o tu madre tiene los huesos frágiles y en casa nadie puede estar cada día para el ejercicio, las comidas y los momentos de riesgo de caída, llámanos. En 15 minutos te orientamos sobre qué apoyo encaja en vuestra situación y sobre cómo la Ley de Dependencia puede ayudar a financiarlo. Atendemos de lunes a domingo.